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PROTECTIA | 26 febrero, 2020

¿Cómo sé que estoy embarazada?
Una falta menstrual es a menudo el primer signo de embarazo. Es posible que también tenga otros síntomas físicos. Estos incluyen cólicos leves y un poco de sangrado cuando el óvulo fecundado se implanta en el útero.

Si ha tenido una falta y cree que puede estar embarazada, puede hacerse una prueba de embarazo en el hogar. Estas pruebas son muy precisas si las toma unos días después de la fecha esperada para su período. Llame a su médico si la prueba es positiva.

¿Por qué me siento tan cansada?
Sentirse muy cansada es otro síntoma común del embarazo precoz. Su cuerpo está trabajando duro para adaptarse a todos los nuevos cambios físicos. Esto puede causar fatiga extrema. Es posible que necesite dormir más de lo normal por la noche. Si es posible, puede tomar siestas cortas durante el día. Su energía probablemente regrese en el segundo trimestre del embarazo.

¿Qué es el malestar matutino?
El malestar matutino consiste en náuseas y vómitos. Es causado por las hormonas del embarazo. Muchas mujeres embarazadas lo tienen hasta cierto punto en su primer trimestre. A pesar de lo que parece, las náuseas del embarazo pueden ocurrir a cualquier hora del día. Ciertos alimentos u olores pueden hacer que se sienta mal y, a veces, vomitar. Algunas mujeres parecen sentirse peor cuando tienen el estómago vacío. Las náuseas matutinas generalmente desaparecen en el segundo trimestre.

¿Qué otros cambios puedo esperar durante el primer trimestre?
Micción frecuente. Hacia el final del primer trimestre, tendrá ganas de orinar con más frecuencia. Esto se debe a que su útero en crecimiento empuja su vejiga. Incluso puede escapársele un poco de orina cuando tose o estornuda.

  • Desvanecimientos. Su cuerpo está trabajando horas extras para producir sangre adicional para dar soporte a su bebé. Esto puede hacer que te sientas mareado o aturdido. El hambre, la debilidad o el estrés también pueden causar estos síntomas.
  • Acidez estomacal. Los músculos que descomponen los alimentos se relajan más durante el embarazo. Los cambios hormonales también ralentizan este proceso. La comida también permanece más tiempo en su estómago para darle a su cuerpo más tiempo para absorber los nutrientes. Todas estas cosas pueden causar o empeorar la acidez estomacal.
  • Estreñimiento. Debe tomar una vitamina prenatal diaria que contenga hierro. El hierro en la vitamina puede causar estreñimiento. El lento proceso de descomposición de los alimentos también puede causar estreñimiento, gases e hinchazón. Su médico puede sugerir que tome suplementos de fibra o un ablandador de heces para proporcionar alivio. Asegúrese de beber mucha agua (alrededor de ocho vasos por día). Informe a su médico si tiene problemas graves. Pueden darle una vitamina prenatal diferente.
  • Venas visibles. Su cuerpo produce sangre extra y su corazón bombea más rápido para satisfacer las necesidades del embarazo. Esto puede causar que las venas azules en su vientre, senos y piernas se vuelvan más notorias. Puede desarrollar arañas vasculares en su cara, cuello o brazos. Son pequeños vasos sanguíneos que se ramifican desde un área central, como las patas de una araña.
  • Cambios en la piel. Puede notar que su piel se ve más rosada y brillante. Algunas personas lo llaman «resplandor del embarazo». Es causado por el aumento de la circulación sanguínea. Las hormonas del embarazo pueden hacer que haya aceite extra en la piel. Pueden causar que tenga brotes de acné.
  • Cambios en los senos. La mayoría de las mujeres notan cambios en sus senos al inicio del embarazo. Las hormonas en su cuerpo cambian para prepararse para amamantar. Cuando esto ocurre, puede sentir sus senos sensibles e hinchados. Es posible que note pequeñas protuberancias en el área alrededor de tus pezones. Sus senos continuarán creciendo y cambiando a lo largo de su embarazo. Pueden sentirlos aún más grandes y más llenos más adelante.
  • Cambios vaginales. El revestimiento de su vagina se volverá más grueso y menos sensible. Puede notar un flujo ligero y blanco. Esto es normal durante el embarazo. El sangrado vaginal leve (manchado) también es normal y común. Sin embargo, debe llamar a su médico si tiene sangrado vaginal. Si el sangrado es intenso o doloroso, diríjase a la sala de emergencias.
  • Un vientre que crece. Su cintura comenzará a expandirse a medida que su bebé y el útero crecen. Según su talle antes del embarazo, es posible que no note este cambio hasta el segundo trimestre. Es normal ganar poco o nada de peso en el primer trimestre.
  • Síntomas emocionales. Sus hormonas están sobrecargadas durante el embarazo. Puede sentirse malhumorado, olvidadizo o incapaz de enfocarse. La fatiga y el estrés pueden aumentar estos síntomas.

 

Fuente: https://es.familydoctor.org/cambios-en-su-cuerpo-durante-el-embarazo-primer-trimestre/
PROTECTIA | 26 febrero, 2020

Tema tan actual como controvertido, el colecho tiene defensores a ultranza y detractores aguerridos. Para poder encontrar un punto de equilibrio y tomar una posición determinada vamos a ver de qué se trata y a considerar cuáles son las variables en juego.

¿Qué es el colecho?
Aunque parece una novedad, se trata en realidad de una práctica de larga data que consiste en compartir la cama padres e hijos, lo cual es habitual en otras culturas y lo fue también en otros momentos históricos.

Los motivos que conducen a colechar pueden ser disímiles: la falta de espacio físico, el arraigo a costumbres o hábitos sociales naturalizados, la única opción para mantener al bebé calentito en regiones muy frías o de bajos recursos, la comodidad que representa para amamantar en las noches, o una decisión conciente y consensuada de ambos padres.

Como sea, hoy en día practicar el colecho parece ser una moda como tantas otras que signan los estilos de crianza de cada época. Cotidianamente escuchamos hablar de apego, lactancia prolongada y colecho, con una liviandad que soslaya la importancia vital que conllevan esos temas.

Criar con apego significa criar respetuosa, libre y amorosamente. Además del contacto piel a piel y la demostración física del afecto, se trata de conocer, aceptar y atender a las necesidades de los niños en todas las etapas de su crecimiento, construyendo el vínculo con ellos desde la comprensión, el acompañamiento, el respeto, la presencia y la empatía.

Un bebé precisa que se atiendan sus necesidades básicas de alimentación e higiene, como así también ser amado, aceptado y protegido para poder subsistir. Pero esto no necesariamente se traduce en dormir con nuestro hijo en la misma cama, porque no es la noche el único momento en que podemos demostrarle amor y cuidado para que se sienta más seguro y desarrolle su autoestima.

Habrá padres que prefieran compartir la cama con sus hijos, otros que se sientan a gusto teniendo la cuna dentro del mismo cuarto, y también habrá quienes elijan habitaciones diferenciadas, y ninguno será mejor o peor madre/padre que el otro por esta elección. Lo importante es saber porqué estamos optando por una u otra cosa, que haya acuerdo en la pareja sobre la decisión, y no adoptar una postura rígida que lleve a sostener algo con lo que no nos sentimos cómodos, porque esto repercutirá negativamente en la relación con el otro y en el desarrollo del vínculo con el bebé.

 

Colecho responsable

Quienes decidan consensuadamente compartir la cama matrimonial con sus hijos, deberán tener en cuenta algunos cuidados básicos para que la práctica del colecho sea segura y resguarde el bienestar del bebé:

  • Para evitar accidentes, la cama debe ser lo suficientemente amplia y el colchón firme y liso.
  • El bebé debe dormir entre ambos padres, para asegurarse que no pueda caerse de la cama o quedar atrapado entre el colchón y la pared.
  • El ambiente debe estar templado y los cobertores o mantas no deben sobrecalentar al niño ni cubrirle la cabeza. Es mejor que duerma con un pijama de abrigo, teniendo en cuenta que al estar entre los padres su temperatura corporal se eleva.
  • Si hay animales domésticos, no deben compartir la cama con el bebé.
  • El bebé para dormir debe estar en una posición cómoda, boca arriba y con espacio suficiente para moverse.
  • No es aconsejable el colecho si los padres fuman en la habitación, si consumen alcohol, drogas, medicación que induzca un sueño muy profundo, o si tienen problemas de obesidad mórbida.

Otras opciones

Quienes prefieran espacios más delimitados a la hora de dormir, cuentan con varias alternativas: cama adosada, cuna dentro del mismo cuarto o que el bebé esté en otra habitación. Las condiciones de seguridad referidas al ambiente y a los hábitos parentales son las mismas que para quienes practican el colecho, y también hay que contemplar:

  • Si la cama del bebé está adosada a la cama grande asegurarse que no haya quedado espacio entre ambos colchones.
  • Si hay barrotes en la cuna, cuidar que la cabecita del bebé no quepa entre uno y otro, y de cualquier modo recubrirlos con algún material suave pero no muy mullido.
  • No poner muñecos, almohadones ni almohada en la cuna.
  • Que esté vestido con el abrigo suficiente como para usar sólo una manta liviana, asegurándose que la cabeza y los brazos queden al descubierto.
  • Si el bebé duerme en otra habitación, dejar las puertas abiertas como para escucharlo sin dificultad, y de ser necesario recurrir al “baby-call”. También dejar alguna luz tenue que le permita reconocer el ambiente si se despierta durante la noche.

 

Dormir seguros

Cualquiera sea la opción elegida para la hora del descanso de nuestros hijos, es importante tener en cuenta que al menos hasta los 6 meses los bebés deben dormir cerca de sus padres, ya sea colechando, en una cama adosada o en su cuna pero en el mismo cuarto. Asi pueden regular mejor el ritmo respiratorio y disminuye el riesgo de padecer Síndrome de muerte súbita. Además de este modo también se ve facilitada la lactancia, ya que en los primeros meses las tomas son más frecuentes.

Esté en nuestro cuarto o en su propia habitación hay que acudir a su llamado (llanto) siempre. Es normal y saludable que un bebé llore, es el único modo que tiene de comunicarse, de hacernos saber que algo le está pasando. Los bebés pueden llorar por hambre, por frío o calor, por algún dolor, por pesadillas o simplemente porque necesitan la presencia de sus padres. Que estemos ahí para sostenerlos y calmar su malestar tiene una importancia fundante, ya que además de ayudarlos a atravesar ese momento les estamos aportando las herramientas para construir su confianza en sí mismos y en los demás.

A partir de estas condiciones básicas es que los padres deben decidir la modalidad que adoptarán a la hora del descanso, tratando de conciliar sus posturas al respecto y teniendo en cuenta la comodidad de su hijo además de la propia. Para ejemplificar: puede ser que decidan privilegiar la privacidad y pasar al bebé a una habitación separada, pero que a las pocas semanas la madre esté agotada porque tiene que levantarse varias veces en la noche y luego le cueste volver a dormirse. O que decidan dormir todos en la misma cama, pero que al bebé le cueste conciliar el sueño o se despierte sobresaltado porque el papá ronca o porque hay una tv encendida hasta tarde en el cuarto. Entonces habrá que reevaluar la decisión y adaptarse a las variables que presenta la situación real, que muchas veces puede tener gran distancia con la fantaseada originalmente.

 

Lo importante

Todo bebé necesita imperiosamente ser cuidado, amado, alimentado y protegido. Sólo así podrá sobrevivir a la prematurez con que nacemos los seres humanos. Desde esa base de atención primaria, de seguridad y contención, a medida que crezca podrá ir desarrollando su personalidad futura.

Si hay padres responsables, con capacidad de empatía y disponibilidad para sostener, acompañar, proteger y cuidar a ese niño que han traido al mundo, y que a la vez sean respetuosos y flexibles como para ir adaptándose a los cambios que requiera el devenir de la crianza, podemos estar tranquilos de que ese niño tendrá la seguridad, la confianza y la autoestima suficientes para desarrollarse de modo saludable.

Un niño que crece en un clima afectivo armónico, siendo respetado en sus necesidades, ritmos y expresiones, con límites claros acordes a su edad y con figuras adultas disponibles que lo escuchen, lo protejan, consuelen, comprendan y le ofrezcan guía y contención, tendrá más confianza y seguridad en sí mismo y en los otros, a la vez que logrará mayor autonomía y capacidad para expresar sus sentimientos y autorregular sus emociones, y esto no depende de en qué cama duerma sino del lugar que ocupa en el entramado familiar.
Dormir con los hijos en la misma cama o no será siempre una decisión particular de cada familia e incluso con cada hijo, que ante todo debe apoyarse en el bienestar del niño. No existe un modo mejor o más beneficioso que otro que deba ser pregonado como único ejemplo a seguir.

 

Lic. Gabriela Nelli – Nota publicada en revista Nacer y Crecer- Marzo 2015.-
PROTECTIA | 26 febrero, 2020

Al momento de retomar nuestra actividad laboral, emocionalmente pueden ocurrirnos básicamente dos cuestiones: que nos provoque muchísima angustia tener que dejar a nuestro hijo con otra persona (familiar, niñera, jardín maternal, etcetera) y no verlo durante casi todo el día, o bien que sintamos cierto alivio por poder retomar nuestra vida habitual, nuestros lugares de identidad, por sentir que volvimos a ser “la de antes”. Sea cual fuera el caso particular de cada una, sería de gran importancia preguntarse por qué nos sentimos como nos sentimos, buscar en nuestro interior qué nos pasa como madre y como mujer, y si es necesario, buscar un espacio en el cual poder sentirnos escuchadas y comprendidas respecto a nuestros sentimientos muchas veces contradictorios.

Más allá de si trabajamos o no lo importante es lograr esa fusión emocional que todo bebé requiere en los primeros tiempos de su vida. Brindarle contacto corporal, juego, mirada, quietud y presencia durante cierto período del tiempo que estamos en casa. Es posible seguir trabajando sin que el niño tenga que pagar los precios del abandono emocional. Lo que ocurre es que habitualmente nos resulta muy difícil dejar de lado las preocupaciones, el teléfono, la computadora y todas las obligaciones hogareñas para dedicar un tiempo exclusivamente para nuestros hijos, un tiempo para brindarnos en cuerpo y alma puramente a ellos.

Por otra parte, normalmente las mujeres tienen que hacer de cuenta que nada ha cambiado y se espera que rindan en el trabajado igual que lo hacían antes. Para lograrlo necesitan desconocer el estado de fusión emocional con el bebé del cual tuvieron que separarse. Frente a esta complicada situación de tratar de equilibrar la maternidad con nuestra vida laboral se pueden plantear algunas sugerencias:

  • Pedir y aceptar la ayuda de tu pareja, tu familia y amigos.
  • Permitir que tu pareja colabore con las tareas de la casa y con el tiempo de dedicación al hijo de ambos, tanto en lo que respecta a tareas como bañarlo o bien pasar momentos de juego juntos.
  • Buscar pequeños momentos para vos: leer un libro, salir con una amiga, hacer una actividad que te guste., etcetera
  • Dejar de lado los compromisos innecesarios.

No es fácil, pero tampoco imposible. Sólo es cuestión de proponerse encontrar un equilibrio sin exigirnos ser perfectas como madres, esposas, trabajadoras y amas de casa.

Por otro lado, no hay que perder de vista lo que le ocurre al niño durante este proceso. Hay que tener en cuenta que siempre hay que hablarles a nuestros hijos de estos cambios aun siendo muy bebés. Aunque nos parezca mentira el niño nos comprende. Es muy importante explicarle por qué debemos irnos, con quién se va a quedar, cuándo regresaremos y también qué sentimos nosotras frente a esa separación. La adaptación es un proceso gradual y progresivo que puede tener altibajos. Muchas veces nos sentimos culpables por tener que volver a trabajar y eso funciona como obstáculo. Pero también ocurre que hay papás que apuran ese proceso. Es siempre muy importante darnos y darles tiempo y acompañarlos.

PROTECTIA | 18 febrero, 2020

Embarazada

Las emociones que se vivencian frente a cada embarazo son diversas ya que la singularidad de cada mujer se pondrá en juego en esta etapa. Su deseo, su propia historia familiar, la relación con su pareja, sus miedos, la relación con su cuerpo etc. El embarazo suele traer sentimientos de alegría y plenitud, pero también se manifiestan temores, ansiedad y dudas. El imperativo de sentirse feliz es lo que muchas veces genera mayor presión y sentimientos de culpa. No todas las mujeres se permiten manifestar sus sentimientos creyendo que no deberían sentir inseguridad o dudas. Dar lugar en el cuerpo a la gestación de otro ser humano impacta a nivel físico y psicológico. La realidad es que en este período existen contradicciones y temores, se experimentan cambios hormonales que repercuten en el estado de ánimo generando mayor sensibilidad o irritabilidad. Los miedos El miedo más frecuente está relacionado con la incertidumbre sobre lo que está por venir. Es normal que los seres humanos sintamos miedo frente a aquello que no conocemos o no controlamos. También se presentan temores con respecto a los cambios corporales, la salud del bebe, el parto, la lactancia, a no ser una buena madre, miedo a no quererlo tanto como a otros hijos, al cambio en la relación de pareja, la organización y economía familiar, miedo a la reincorporación en el trabajo cumplida la licencia por maternidad, a la reacción de otros hijos frente al nuevo embarazo etc. Estos miedos generan ansiedad y preocupación. Es necesario entender que todas estas emociones son normales y tratar de hablar de ello para que no influya negativamente tanto en lo físico como en lo psicológico.

El papá

La tarea fundamental del padre es acompañar a la mujer durante este proceso, brindando contención y cariño pero también expresando sus propios sentimientos de modo que la pareja pueda transitar esta etapa identificándose y también entendiendo qué siente cada uno. Si establecen este tipo de comunicación, lo más probable es que ambos estén tranquilos y puedan disfrutar más este momento. En los casos en que una mujer no tenga el apoyo de su pareja por el motivo que fuera, será aconsejable que cuente con personas que la acompañen y la contengan en esta etapa y posteriormente.

El hermano mayor

Cuando un niño pasa de ser el único hijo a hermano mayor puede transitar diferentes sentimientos. En ocasiones los niños expresan alegría mostrándose contentos y entusiasmados frente a la llegada del nuevo bebe. Pero también pueden sentir amenazado su lugar o sentirse temerosos frente a lo nuevo. No es raro que se observen ciertos cambios en su comportamiento como llamados de atención o conductas de regresión, entre otras. Es importante que los papás den herramientas para que el niño pueda hacerse a la idea que ser el más grande será otro lugar, pero que no se pierde su lugar en la familia. Siempre es bueno tratar de incluir al hermano mayor en tareas que puedan acercarlo al bebé. Implicarlo en tareas como ayudando a elegir el nombre o en la elección de objetos para el bebe. La llegada de un nuevo integrante, es un proceso para toda la familia, lleva tiempo y no se le puede exigir al niño que aloje la idea de un hermanito nuevo inmediatamente. Lo esperable es que sea un proceso de adaptación, con ambivalencias afectivas, tanto para los chicos como para los adultos. Como papas habrá que estar atentos a sus emociones facilitando el diálogo con el niño para que pueda expresar lo que siente. Si se trata de niños muy pequeños o si encuentran dificultad para hablar del tema será necesario “prestarles palabra” para que ellos mismos aprendan a nombrar e identificar lo que les pasa. “Creo que estas molesto”, “puede ser que te sientas triste”. Tomarse el tiempo para propiciar la comunicación es fundamental para aliviar los sentimientos hostiles o la ansiedad que pudieran estar experimentando. De esta manera, el nacimiento de un hermano no será vivido como una pérdida sino como un cambio que le sigue garantizando al niño sentirse único e irrepetible en la familia.

 

Fuente: www.todoinfantil.com
PROTECTIA | 13 noviembre, 2019

Una de las primeras cosas que piensa una mamá cuando se aproxima su fecha probable de parto, es dónde hacer el curso de preparación. Su comprensible ansiedad, inseguridad y temores se basan en la falta de conocimiento sobre lo que puede ocurrir ese día; si estará preparada, si lo hará todo bien… si su bebé estará bien! Si el parto durará mucho, cómo será su recuperación y una larga lista de etcéteras. En fin, temores totalmente lógicos.

El cuerpo está diseñado y preparado para gestar y parir. Es un diseño perfecto. Se activa y comienza a transformarse durante este tiempo. Muchos factores lo ayudarán a estar acondicionado para dar a luz.
Al mismo tiempo, se pueden hacer muchas cosas para el cuidado la salud y la del bebé aumentando las probabilidades de tener un buen embarazo y parto.

Una alimentación sana y ejercicio bien dirigido y aplicado, considerando a cada mamá y su situación particular, es sumamente recomendable e indispensable. Claro, no todas están en las mismas condiciones físicas. Algunas vienen de hacer ejercicio toda la semana, otras son un poco más sedentarias.

Activar el cuerpo en una rutina programada por especialistas trae consigo muchos beneficios. Sólo por mencionar algunos:
1- Evita el dolor de espalda baja.
2- Mejora las capacidades metabólicas y cardiopulmonares y reduce el riesgo de padecer diabetes gestacional.
3- Favorece los procesos del parto y el período expulsivo.
4- Mantiene nuestra condición física reduciendo el índice de fatiga en las actividades cotidianas.
5- Controla la ganancia de peso.
6- Evita la retención de líquido.
7- Reduce las probabilidades de tener bebés de peso excesivo.
8- Previene la diabetes gestacional.
9- Disminuye las probabilidades de diástasis.
10-Mejora la tolerancia a la ansiedad y la depresión.
11-Mejora nuestra imagen corporal.
12-Mejora el ánimo y nos pone de mejor humor.

Te animamos a mantener una alimentación sana y hacer ejercicio adecuado y bien dirigido. Escuchar un buen consejo, principalmente de tu médico y luego asesorate en Natale sobre qué plan de ejercicio podés hacer para mantener una salud óptima durante la gestación y el pos parto.

PROTECTIA | 22 octubre, 2019

Durante el embarazo su cuerpo pasa por muchos cambios, lo que crea tensión en usted mentalmente y físicamente. Una manera de mantener una mente sana y cuerpo es el yoga prenatal. El yoga prenatal se centra en poses para las mujeres embarazadas, con el fin de aumentar la fuerza y la flexibilidad.

También ayuda a las mujeres embarazadas para desarrollar técnicas de respiración y relajación adecuados para el trabajo más fácil y más cómodo

¿Cuáles son los Beneficios de Yoga Prenatal?
El yoga prenatal es bueno para el bienestar general. Es una forma de ejercicio que también habla de su bienestar embarazo.

Hay muchos beneficios para el yoga prenatal, incluyendo:

  • Mejora el sueño
  • Reducción del estrés
  • El aumento de la fuerza, flexibilidad y resistencia
  • Disminución dolor de espalda baja
  • Disminución náuseas
  • Disminución síndrome del túnel carpiano
  • Disminución de los dolores de cabeza
  • Reducción del riesgo de parto prematuro
  • La disminución del riesgo de restricción del crecimiento intrauterino (condición que frena el crecimiento del bebé)

Además de los beneficios mencionados, los estudios han encontrado que hay una relación entre el yoga prenatal y la reducción de las complicaciones relacionadas con la hipertensión, así como, la mejora del resultado fetal.

Yoga Prenatal y Embarazo Apoyo
Mientras que usted está embarazada, es importante para construir un fuerte sistema de apoyo. A menudo, este sistema de apoyo incluirá los amigos y la familia. Sin embargo, puede ser beneficiosa para expandir su sistema de apoyo para incluir a otras madres embarazadas. Al participar en una clase de yoga prenatal, se le da la oportunidad de conocer a otras mujeres embarazadas a las que puede compartir sus preocupaciones con.

Más importante, conocer a otras mujeres embarazadas le da la oportunidad de hablar con alguien que pasa con el embarazo.

Unirse a una clase de yoga prenatal
Hay muchos factores importantes a tener en cuenta a la hora de elegir a aprender yoga prenatal. La forma más segura es tomar una clase de yoga diseñada para las mujeres embarazadas (yoga prenatal). Es importante que usted busca clases impartidas por un instructor de yoga prenatal certificado, ya que están familiarizados con las posturas específicas para evitar y cuáles enfocar.

Lo que usted necesita saber
Recuerde que debe moderar su rutina de yoga a unos 30 minutos y nunca se exija. El yoga es un medio para relajarse, así que no hay razón para empujar a sí mismo, que no es seguro o saludable para una madre que espera.

Si bien hay muchos beneficios para el yoga, es importante recordar que no todo el yoga es seguro para las mujeres embarazadas. Yoga, como Bikram, y otras prácticas de yoga que requieren un ambiente caliente, no son seguros para la madre de espera. Hacer esas formas calientes del yoga puede causar hipertermia.

Cualquier poses en la que usted se recuesta sobre su espalda, o requieren una gran cantidad de estiramiento abdominal, tampoco se recomienda para las mujeres embarazadas. Además, las mujeres que están en riesgo de parto prematuro no son recomendables para practicar yoga prenatal. Es importante consultar a su médico antes de comenzar el yoga prenatal.

 

Fuente: https://americanpregnancy.org/es/pregnancy-health/prenatal-yoga/
PROTECTIA | 26 septiembre, 2019

Para comer bien durante el embarazo no solo se tiene que aumentar un poco la cantidad de lo que comes, sino prestar especial atención a lo que ingieres. No hay que comer menos para no engordar, simplemente tener cuidado con las cantidades y los alimentos que comemos.

Durante el embarazo la mujer presta especial atención a su salud, ya que esta revierte directamente en el desarrollo del bebé en el útero materno. La alimentación es clave en el embarazo y sabemos que todos los alimentos que se consumen contribuyen al desarrollo y crecimiento del bebé.

Sabemos que alrededor de la alimentación de la embarazada circulan multitud de mitos y leyendas pero hay también grandes verdades a las que se debe prestar atención. Una de ellas es que tanto la obesidad como la delgadez extrema provocan embarazos de riesgo, es por eso que la embarazada debe cuidar lo que come y de qué manera lo hace debido a que esto revierte directamente en la salud del bebé.

¿Cuántas veces te has preguntado por qué se engorda en el embarazo tanto?

Se puede llegar a engordar de 9 a 14 kg. sobre el peso inicial, y el 95 por ciento de los recién nacidos pesan sólo entre 2.500 y 4.500 gramos, ¿cómo es posible?

El aumento de peso depende mucho de cada embarazada. Si empiezas el embarazo con sobrepeso, el ginecólogo controlará más tu evolución, por lo que puede que engordes menos. Si tienes tendencia a retener líquidos aumentarás más de peso, y lo mismo sucede si vas a tener mellizos o trillizos.

De estos kilos, el feto acapara entre 3 y 4. El resto se debe a la retención de líquidos por el organismo y al incremento del volumen de sangre, al crecimiento de los pechos, a la placenta, el líquido amniótico, el útero y las reservas de grasa, proteínas y sustancias nutritivas por parte de la madre. Dicho esto y, lejos de entrar en pánico, la alimentación en el embarazo debe ser equilibrada, variada y aportar todos los nutrientes necesarios para el desarrollo del bebé

Cuánto se engorda en el embarazo, mes a mes

El aumento de peso es progresivo, es decir, depende del trimestre en el que te encuentres. En el primer trimestre puedes no engordar nada (sobre todo si tienes náuseas o pierdes el apetito) o engordar un kilo o dos.

A partir de ese momento, el aumento idóneo es de un kilo y medio por mes. Lo normal es un incremento de 9 a 14 kilogramos a lo largo de los nueve meses.

Es importante que esos kilos que irás cogiendo no provengan de calorías vacías, sino de alimentos ricos en los nutrientes que tu bebé necesita para crecer.

El truco está en comer sano y en cantidades normales, manteniendo –o estableciendo si aún no lo hicieras- las 5 comidas al día, sin saltarse ninguna. Evitar el picoteo y comer más frutas y verduras también es importante.

 

Fuente: www.serpadres.es
PROTECTIA | 26 septiembre, 2019

Cuando sientes las primeras pataditas del bebé es un momento único que recordarás toda tu vida. Te contamos un montón de cosas que seguramente no sepas sobre ellas para que a partir de ahora, las disfrutes todavía más.

¿Cuándo se empiezan a notar?
Si ya has tenido algún embarazo, puede que hacia la semana 20. Si no, hacia la semana 24. Eso sí, a partir de esa primera vez las notarás a diario.

¿Mi estado de ánimo influye en sus patadas?
Varios estudios científicos establecen esta relación. Se ha comprobado que cuando la madre está enfadada, nerviosa o alterada, o si recibe una fuerte impresión o un disgusto, el feto comienza a agitarse y a dar patadas con mayor intensidad, debido a que la adrenalina que ella está generando le llega a través del cordón umbilical y actúa en él como un estimulante.

¿Al final aumentarán su intensidad?
No, todo lo contrario. “Las pataditas a los 5 o 6 meses son más enérgicas, porque el espacio que tiene el feto para darlas es mayor y el resultado es un golpe más seco y más brusco. En cambio, conforme el bebé va creciendo, las paredes del útero le envuelven y en vez de golpes secos son movimientos suaves, que tratan de empujar”, explica el doctor Pere Brescó.

¿Por qué indican que todo va bien?
Que el feto dé patadas es un excelente termómetro de su salud y bienestar. El doctor Brescó lo ilustra con un acertado símil: “Si ves a un niño sentado en el banco de un parque sin jugar, lo mejor es que lo lleves al médico porque algo le pasa. Si, en cambio, juega y corre, es que está estupendo”. Lo mismo ocurre en tu vientre: si el feto da patadas y volteretas y empuja las paredes del útero a menudo, es que todo va bien. Si no se mueve, si no “juega” ahí dentro, es que algo sucede.

¿Por qué refuerzan el vínculo con el bebé?
Porque estas pataditas te permiten sentir de una forma muy real que se trata de un ser vivo, que es un bebé que está creciendo dentro de ti, no una parte de tu cuerpo. “Notarlas se convierte en algo muy importante para la madre porque es la primera relación que tiene con la criatura”.

¿Cuándo son más intensos los movimientos del feto?
Los movimientos del bebé suelen ser más intensos cuando tú descansas tumbada en la cama o recostada en el sofá. En cambio suelen disminuir cuando estás en movimiento: tu vaivén lo mece y le adormece.
Por otra parte, los fetos suelen ser más activos entre las 10 de la noche y la 1 de la madrugada, que es el periodo en el que el nivel de azúcar en sangre está cambiando en el organismo materno.
Además, si cuando te tumbas el cuerpo de tu hijo queda alojado sobre tu columna, se sentirá muy incómodo y “protestará” para que cambies de postura. Por todas estas razones, lo habitual es que percibas más las pataditas por la noche.

¿Es normal que las patadas duelan?
Aunque no es lo habitual, los golpes bruscos de tu hijo te pueden llegar a molestar bastante, sobre todo si los recibes en las costillas o en el cuello del útero. “Cada madre va buscando la posición hasta que el niño deja de molestar”, dice el ginecólogo. En general, las mujeres delgadas tienden a notarlas más “porque su tejido adiposo es más fino”.

 

Fuente: www.crecerfeliz.es
PROTECTIA | 26 septiembre, 2019

Una dieta rica en folatos -y en ácido fólico- es fundamental para conseguir un adecuado aporte en esta vitamina, especialmente durante el embarazo, ya que ayuda a prevenir defectos congénitos en el bebé.

El ácido fólico es una vitamina perteneciente al grupo B, entre las que nos encontramos con vitaminas esenciales como la B1, B2, B3, B5, B6, B7 y B9. De hecho, el ácido fólico también puede ser conocida con el nombre de vitamina B9, y consiste en la forma sintética del folato (que es su forma natural, soluble en agua y que encontramos en muchos alimentos).

Cada célula de nuestro cuerpo necesita ácido fólico tanto para su crecimiento como para su desarrollo normal. Por ejemplo, ayuda al cuerpo a producir glóbulos rojos que transportan oxígeno desde los pulmones hasta todas las partes del organismo.

Y, además, tomar ácido fólico antes y durante el embarazo puede ayudar a prevenir defectos de nacimiento del cerebro y la columna vertebral, que médicamente se conocen como defectos del tubo neural (también llamados médicamente como ‘DTN’).

El tubo neural es una parte fundamental del bebé en desarrollo, el cual empieza a formarse desde la concepción. Luego, se convierte en el cerebro y en la médula espinal. Pero si no existe la suficiente cantidad de ácido fólico o vitamina B9, el tubo neural no se cierra correctamente, algo que ocurre en el primer mes de embarazo. Por ello es importante tener suficiente ácido fólico en el cuerpo antes de quedarse embarazada.

Se estima que los defectos del tubo neural afectan aproximadamente a entre 1.500 y 3.000 embarazos cada año en Estados Unidos. No obstante, tomar la suficiente cantidad de ácido fólico antes de producirse el embarazo ayuda a prevenir los defectos del tubo neural, en torno a un 70 por ciento aproximadamente.

Y, además, algunos estudios también han mostrado que esta vitamina puede ayudar igualmente a prevenir defectos cardíacos y defectos de nacimiento en la boca del bebé (paladar hendido y labio leporino).

Dado que al menos la mitad de todos los embarazos tienden a ser no planeados, muchos ginecólogos/as aconsejan a todas aquellas mujeres que pueden quedar embarazadas tomar ácido fólico todos los días, especialmente si no siguen ningún tipo de protección anticonceptiva. De esta forma, muchos de los casos de defectos del tubo neural que siguen ocurriendo hoy en día se evitarían.

¿Se puede obtener ácido fólico de los alimentos?

Cuando encontramos ácido fólico naturalmente en un alimento es conocido con el nombre de folato. Existen alimentos que, en realidad, se convierten en buenas fuentes de folato, como:

  • Legumbres. En especial lentejas, judías pintas y judías negras.
  • Verduras de hoja verde, como la lechuga romana y espinacas.
  • Espárragos.
  • Brócolis.
  • Frutas cítricas, como las naranjas, el pomelo o el kiwi.
  • Jugo de naranja.
  • Cacahuetes (debes evitarlos si padeces alergia al maní).

Aunque tomar un suplemento de ácido fólico es la mejor forma de asegurarte que aportas a tu cuerpo la cantidad recomendada diariamente de esta vitamina, lo cierto es que puedes obtenerlo también a partir de alimentos fortificados con ella.

¿Cuánto ácido fólico es necesario?

Para ayudar a prevenir los defectos del tubo neural en el bebé, es fundamental tomar antes del embarazo un suplemento vitamínico que aporte 400 mcg de ácido fólico diariamente. Los suplementos son productos que se toman para compensar el aporte de ciertos nutrientes de los cuales no se ingiere la suficiente cantidad a través de la alimentación.

Se recomienda tomar al menos 400 mcg de ácido fólico cada día durante 1 mes antes del embarazo y durante las primeras 12 semanas de gestación. Y un suplemento de ácido fólico puede ser desde un multivitamínico (que contiene muchas vitaminas y otros nutrientes que ayudan al cuerpo a mantenerlo saludable) a una vitamina prenatal (que incluye todos los nutrientes que la futura mamá necesita durante el embarazo), o bien un suplemento que solo contenga ácido fólico.

 

Fuente: www.serpadres.es
PROTECTIA | 26 septiembre, 2019

El embarazo es el período de gestación del feto humano cuya duración es de unas aproximadas 37 a 40 semanas y durante el cual se forman todos los tejidos que van desde la piel hacia adentro: tejido óseo, conectivo, graso, muscular, nervioso, etc.

Aún habiendo nacido a término, todos los cachorros humanos vienen a la vida de manera prematura, en estado de indefensión y de extrema dependencia de un otro que lo sostenga. Cualquier cachorro de otra especie nace con mayor estado de madurez que el ser humano, lo cual le brinda la posibilidad de desplazarse y poder seguir a su madre. Por razones evolutivas cuando el hombre adquirió la bipedestación se achicaron sus caderas y en consecuencia se acortó el tiempo de gestación, de hecho, la maduración cerebral humana se realiza en su mayor parte por fuera del útero materno.

Al período inmediatamente posterior al parto lo denominamos exogestación ya que durante este se realizará la mayor maduración del cerebro y, en consecuencia, de todo el ser humano. Además, una vez fuera del antro materno pero aún en vínculo estrecho entre la madre y el bebé, se formará el último tejido que es el psicológico.
Durante un largo proceso que denominamos crianza, el ser humano se va formando como ser social y psicológico.

Es justamente por estas características que lo denominamos exogestación, porque es un período de formación pero por fuera del cuerpo materno.

Para asegurarse que este proceso suceda de manera exitosa entre dos seres que todavía se desconocen y entre cuales aún no media la palabra, la naturaleza provoca en la madre reciente un estado de revolución hormonal, de gran sensibilidad emocional y de retiro de su libido de los objetos externos. Es decir, en estado de puerperio. El puerperio es el estado exclusivamente femenino que permite que la mujer se encuentre en total estado de disponibilidad para su nuevo bebé, para conocerlo y descifrarlo, para que éste se termine de desarrollar y se construya hacia el final de esta etapa, en un niño pequeño.

Por su parte, el bebé dispondrá de una gran inteligencia sensible que se irá desplegando en cada encuentro con su madre y le permitirá percibir el mundo a través de sus sentidos. La sensibilidad de un recién nacido es exquisita y le permite conectarse con su mamá de manera inmediata al nacimiento, oliéndola, escuchándola, mirándola y sintiendo su piel. Una mujer puérpera por un lado y un bebé hipersensible por otro, se encuentran en el proceso de exogestación.

Lo llamamos cuarto trimestre, ya que en los tres primeros meses posteriores al nacimiento, el bebé realizará grandes conquistas y a alta velocidad. Pensemos que el bebé deberá aprender en tiempo record quién lo alimentará, lo cuidará y lo calmará cuando la vida se le presente difícil. De todos modos, el período de exogestación se considera como un tiempo más prolongado que los primeros tres meses del recién nacido. Aún se debate si el final del mismo lo marca el momento en que el bebé adquiere cierta autonomía para alejarse del cuerpo de su madre de manera independiente y adquiere, de manera incipiente, la función simbólica. Esto suele suceder entre el primer año y medio y los dos años de vida.

Cada mujer es un ser complejo y todas diferentes entre sí. Existen diferentes planos del ser, es decir, somos un cuerpo, una mente, un espíritu, tenemos un psiquismo, una historia particular y al embarazarnos lo hacemos involucrando todos estos planos a la vez. No podemos pensar que una mujer está gestando al bebé solamente en su cuerpo e independientemente de los otros aspectos de su ser. Lo mismo sucede con el proceso del puerperio: cada mujer lo transitará de acuerdo a la estructura psíquica que ella haya adquirido a lo largo de su historia, de acuerdo a su vivencia corporal, de acuerdo a los sostenes emocionales que tenga y a su fantasmática con respecto a lo materno.

No podemos pensar que se darán las mismas condiciones para una madre soltera que para otra que esté en pareja, para una madre añosa que para una joven, para una primeriza que para una multípara. Lo que sí se repite para todas las mujeres, sean conscientes de ello o no, es una extrema sensibilidad necesaria para conectar con el nuevo bebé, un gran cambio hormonal a favor de que ella pueda amamantar y dormir de manera superficial en ritmo con su bebé. Estas características son, en parte, heredadas como bagaje genético en tanto las mujeres somos las hembras de los mamíferos humanos y, por otra parte, debido a la vivencia de nuestra historia personal.

La función materna tiene varios momentos que es importante diferenciar. Otro tanto sucede con la función paterna ya que ambas deberían ser solidarias entre sí, ir en una especie de baile acompasado con armoniosa alternancia de protagonismo entre sí.
Durante los dos primeros años de vida del bebé, yo diferencio dos momentos para cada una de las funciones. A partir del nacimiento la función materna es de sostén al cachorro humano: la nueva madre debe satisfacer todas las demandas del bebé que son del orden de lo vital. La mamá debe conocer a su bebé y ver sus necesidades, debe aprender a descifrar cómo las pide y qué necesita en cada llanto. Al principio, los bebés necesitan ser alimentados, cambiados, calmados, ayudados para dormirse y ser contenidos. Este primer tiempo en la función materna lo denominamos SOSTÉN.

Solidariamente con esta función, debería darse el primer tiempo en la función paterna que también es de SOSTÉN, pero esta vez hacia la madre, que está en inferioridad de condiciones psíquicas y físicas con respecto al varón debido al puerperio. Hay que armar una cadena de sostenes que permita la supervivencia del bebé.
Luego, en un segundo momento y cuando el bebé adquiere cierta autonomía física, la madre debe SOLTAR a ese bebé para que este vaya al encuentro con su padre, quien a su vez, debe venir a buscarlo para sacarlo del mundo materno y presentarle el mundo externo. Aquí, el padre le da acceso al niño al mundo social por fuera de la madre y le da el segundo nacimiento, que es el psicológico y social.

Las funciones parentales son indispensables para el saludable desarrollo humano y no pueden estar ausentes. Alguien debe asumirlas en tiempo y forma. Todos los padres y madres deben, en este sentido, “adoptar” a sus propios hijos, apropiarse de la paternidad y la maternidad para ese hijo que ha nacido. No nacemos padres, nos vamos construyendo en vivo y en directo al asumir estas funciones que nuestros hijos nos proponen al llegar y al crecer. En muchas ocasiones, las funciones no se cumplen de manera tan separada como aquí lo describo, sino que cada vez más encontramos que entre los dos participantes de las parejas hay una mezcla en las funciones que antes eran exclusivamente femeninas o masculinas. Hoy vemos muchos padres que hacen dormir a sus bebés, que los bañan, les cambian los pañales o les claman los dolores. También hay mamás que ponen más límites, que trabajan fuera de casa y comparten las funciones con sus parejas. No hay fórmulas mejores o peores, pero sí deben coexistir ambas funciones. Cuando no hay pareja, las funciones las puede cumplir una misma persona o se puede armar una red de sostén que reemplace la función del que está ausente.
Los padres adoptivos son claro ejemplo de que las funciones se aprenden y se asumen.

El encuentro entre cada bebé y cada mamá es único, diferente e irrepetible entre sí. Nunca una mujer es la misma para cada hijo que tenga, porque ella es diferente en cada momento y porque cada hijo es único. Lo fundamental es que el encuentro debe darse y para ello tiene que haber una madre disponible para conectarse con el hijo real que ha parido y no con el hijo que ella ha imaginado durante su embarazo. Al gestarse el cuerpo del bebé, también se va gestando un bebé imaginado por su madre que jamás coincide con el bebé real, el que nace con imperiosas necesidades a cubrir de inmediato, sin pausa y sin descanso. Algunas veces estos bebés vienen de manera prematura, otras veces con algunas patologías inesperadas o simplemente no es el bebé imaginado. El encuentro es siempre novedoso, de alta intensidad emocional y en consecuencia, difícil de procesar.

Siempre es bueno avisarles a los papás recientes es que criar a niños pequeños es altamente trabajoso y es un tiempo maravilloso para aprender a donar. Considero muy importante informar a los futuros padres para evitar que ellos se frustren o se sientan tan solos cuando llegan a sus casas solos con un bebé desconocido y muy necesitado.
Debido a que el proceso del embarazo es un tiempo de grandes idealizaciones, de imágenes que no suelen ser del todo reales y de esperanzas, suele ser muy difícil que los padres puedan escuchar el lado más complejo y trabajoso de esta historia, pero cada vez más encuentro que los padres están más capacitados.

Durante el tiempo en que la madre está puérpera, el padre debe sostenerla para que ella pueda sostener al bebé de ambos. Recordemos que entre la mujer y el varón hay una diferencia abismal respecto de la prestación del cuerpo en favor de la maternidad y la paternidad respectivamente, con lo cual, una vez el bebé afuera el padre puede mostrarse disponible para reemplazarla en lo que ella necesite. Un padre sostenedor entiende que por un tiempo el presta a su mujer y la pierde como compañera exclusiva porque la cede a su niño. Un buen compañero no reclama sexualmente a su mujer cuando ella no se encuentre disponible y se dispone en sintonía con su emocionalidad.
En un segundo tiempo, el padre corta la díada, recupera a su mujer como compañera y saca al niño de la díada para que quede en circulación dentro del mundo social.

No hay fechas determinantes que indiquen que se ha terminado el tiempo de díada entre la mamá y el bebé. No podemos determinar desde afuera cuándo una madre deja de estar puérpera ni podemos decidir arbitrariamente que una etapa está finalizada. Más bien debemos observar, acompañar y guiar al niño en su crecimiento ya que es él quien indicará con sus nuevas conquistas y la adquisición de habilidades cuando está listo para salir al mundo. A modo orientativo, sabemos que entre el años y medio y los dos años de vida un bebé comienza a ser un niño pequeño y entonces se encuentra disponible para hacer determinados cortes con su madre.

 

Fuente: www.embarazadas.com.ar