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El embarazo no es una enfermedad, pero tiene sus síntomas, aunque en cada mujer se manifiestan de una forma distinta. La intensidad de los síntomas del embarazo también se diferencia en las mujeres. No todas sienten lo mismo y de la misma manera. Igual que a los bebés, la mujer embarazada es única. Te explicamos cómo y cuándo saber si estás embarazada según sean tus síntomas.

Aunque la mejor y más segura forma de saber si estás embarazada sea la analítica de sangre que te pida el médico, hay otras formas que también pueden dar un diagnóstico preciso como es el predictor, una prueba casera de la orina, que se puede adquirir en las farmacias. Aún así, si la prueba sale positiva, es recomendable ir al médico para confirmar tu embarazo.

Aparte de las pruebas, también hay síntomas evidentes que pueden confirmar tu embarazo. Si notas que tienes uno o más síntomas de los listamos abajo, puede que estés en la primera fase de un embarazo:

1- El primer síntoma es que te retrase la menstruación, sobre todo si normalmente la tienes regular. La falta de la regla también puede ser por otros motivos.

2- Cansancio, fatiga y aumento del sueño
En los primeros meses de un embarazo, las mujeres suelen sentirse mucho más cansadas y débiles aunque no exista nada que lo justifique. También sentirán más sueño.

3- Nauseas, mareos y vómitos
La mayoría de las mujeres que están embarazadas comienzan a sentir mareos y nauseas, con o sin vómitos, a partir de los primeros meses del embarazo, pudiendo rechazar algunos alimentos.

4- Aumento de la micción
A partir de la segunda semana del embarazo, muchas mujeres tienen la necesidad de orinar más veces durante el día y la noche.

5- Los pechos se quedan mucho más sensibles
A casi todas las mujeres los pechos se hinchan y se quedan dolorosos principalmente en la zona del pezón. Esta alteración se nota especialmente en la fecha que supuestamente debería venir su menstruación.

6- La aureola del pezón se vuelve de un color más oscuro
No solo puede presentarse más oscuro como también suele aumentar de tamaño, principalmente en los días que supuestamente debería venir la regla.

7- Molestias por el estreñimiento
Es muy común que ya desde el primer del embarazo la mujer se sienta más estreñida o que presente gases y molestias abdominales.

8- Pequeños dolores o pinchazos en la zona de la pelvis
Algunas mujeres pueden sentir algunos pinchazos en la zona del útero, debido a la implantación del embrión en la pared del útero. Aparte de eso, también podrá presentar un pequeño flujo de sangre.

9- Cambios de humor sin una causa justificada
La mujer suele estar más inestable emocionalmente.

10- Aumento de la temperatura corporal

11- Aumento del sentido olfativo
Las mujeres suelen estar más sensibles a los olores. Todo les olerá más fuerte.

Fuente: www.guiainfantil.com/blog/

Cuando nos enteramos que estamos embarazadas además del torbellino de emociones que significa la llegada de un hijo a la familia, surgen algunas inquietudes respecto a la sexualidad de la pareja durante el embarazo y la maternidad. En esta nota derribamos mitos, desmitificamos tabúes y repasamos algunos de los beneficios de tener sexo durante el embarazo, para que sigas disfrutando de una sexualidad plena y feliz en pareja a lo largo de esta etapa de tu vida.

Cuando nos enteramos que estamos embarazadas además del torbellino de emociones que significa la llegada de un hijo a la familia, surgen algunas inquietudes respecto a la sexualidad de la pareja durante el embarazo y la maternidad.

En esta nota derribamos mitos, desmitificamos tabúes y repasamos algunos de los beneficios de tener sexo durante el embarazo,
para que sigas disfrutando de una sexualidad plena y feliz en pareja a lo largo de esta etapa de tu vida.

A menos que hubiese alguna contraindicación médica, una pareja puede tener relaciones sexuales durante todo el embarazo sin dañar de ninguna manera al bebé en gestación. Del mismo modo, si ambos están sanos, no hay riesgo de contagiar ninguna enfermedad. Dentro del vientre de la madre, el pequeño está perfectamente protegido, aislado de movimientos bruscos o ruidos del exterior, rodeado por el líquido amniótico, las membranas y, sobre todo, por las paredes uterinas.

Literalmente el bebé no siente nada a menos que haya muchos cambios de posición o que la mamá llegue al orgasmo, momento en el que puede sentir una leve contracción en el útero, que el bebé sentirá como una leve presión o masaje, totalmente inofensivo. Incluso algunas mujeres, luego de tener relaciones sienten que el bebé se mueve muchísimo y otras no lo sienten durante unas horas. Esto sucede porque el bebé sí percibe los sonidos y movimientos diferentes a los habituales, de modo que cuando él siente esto tan diferente, sabe que algo diferente está pasando.

¿Cuáles son los beneficios de tener relaciones sexuales durante el embarazo?

  • Se liberan endorfinas y encefalinas: hormonas encargadas del bienestar y la sensación de “estar volando” luego del orgasmo.
  • Suave masaje: el útero recibe las contracciones orgásmicas y genera en el bebé una sensación de leve presión.
  • Mamá feliz: el bebé percibe los cambios en el tono de voz de la mamá y sus risas, sabe que en ese momento algo bueno le está sucediendo.
  • Mejor lubricación vaginal: al tener mayor flujo sanguíneo, también aumentan las secreciones vaginales. La penetración puede ser mucho más agradable durante el embarazo y se perciben menos molestias.

¿El bebé puede salir lastimado luego de un encuentro sexual con mi pareja?
No. El útero está recubierto y sellado por una membrana mucosa muy gruesa que lo protege para que nada malo pueda pasarle. Si no hay contraindicaciones médicas podés seguir activa sexualmente durante todo el embarazo.

Fuente: www.embarazadas.com.ar

Subir bastantes kilos de peso durante el embarazo es muy común en las mujeres. Para bajar esos kilos de más que quedan luego del parto, es necesario que consideres cuántos kilos subiste en este proceso, además de tus características personales; y aunque no logres recuperar su talle de antes, lo importante es que seas feliz con su nueva vida de mamá y que tu hijo crezca sano. No te angusties, ten paciencia, persevera y sigue los consejos que te daremos a continuación.

No empieces una dieta inmediatamente después del parto, ya que tu cuerpo necesita recuperarse de todo el proceso, además puede afectar cuánta leche produces para tu hijo. Es necesario que tengas toda la energía necesaria para cuidar de tu hijo y él necesita los nutrientes que produces, por lo tanto, debes consumir todos los alimentos que te diga tu doctor y no restringirte porque no quieres subir de peso. Además, durante el amamantamiento tu cuerpo baja de peso de forma natural. Espera hasta el comenzar el tercer mes para cuidar tu ingesta de calorías, sobre todo si estás amamantando.

Lo esencial para ir reduciendo kilos en el post-parto, es seguir una dieta equilibrada con una rutina de ejercicio constante. De esta forma te aseguras de que bajas las grasas y no masa muscular. Además evita ser muy estricta, ya que esto afecta la adhesión al régimen. Considera que las mujeres para ser saludables necesitan sólo 1.200 calorías diarias .Come lácteos con cereales integrales al desayuno. Disminuye el consumo de grasas, comidas muy elaboradas y frituras. Abusa en la ingesta de vegetales y frutas. No menos de 2 litros de líquidos al día, en lo posible agua. No comas apurada, tomate un tiempo para masticar, de esta forma te sentirás satisfecha más rápido y no comerás en exceso.

Fuente: www.embarazadas.com.ar

Chicos y juguetes son vocablos inseparables. Acompañan al niño a lo largo de la infancia y cumplen una importante función en el desarrollo infantil. Son el soporte material del juego y sirven de disparador para armar historias, elaborar conflictos, disfrutar, entretenerse y afianzar logros y aprendizajes. Y no solo eso: también son el vehículo por medio del cual los chicos logran expresar sus emociones (incluidas las agresivas), así como una excelente herramienta de aprendizaje, porque permiten aprender jugando y sin darse cuenta (mediante los juguetes, el pequeño puede aprender los colores, los tamaños, las formas, los números y muchas cosas más). Por ese motivo, hay que tener en cuenta algunas cosas a la hora de comprar los juguetes.

No es cuestión de adquirir cualquier juguete porque está de moda, porque tiene una intensa campaña publicitaria, o porque es vistoso o caro. La elección va mucho más allá, ya que no se trata de un mero elemento para entretener sino de un instrumento para estimular distintas capacidades y destrezas.

Por esto, a la hora de comprar los juguetes, hay que tener la edad del niño, sus habilidades e intereses, el presupuesto disponible y la orientación de los papás, más allá de lo que la criatura pida o vea por la tele. Sumado a ello, la elección debe contemplar otro aspecto no menor que es la seguridad, lo que implica excluir de la lista juguetes que aunque luzcan atractivos pueden resultar peligrosos.

Qué juguetes conviene evitar

  • Al momento de elegir y comprar juguetes, tené en cuenta que es mejor dejar de lado:
  • Los juguetes que no sean acordes a la edad del niño. Si fueron pensados para los más pequeños, le resultarán muy sencillos y por lo tanto pueden aburrirlo rápidamente. Por el contrario, si están destinados a chicos más grandes, sentirá que no logra usarlos adecuadamente y eso puede frustrarlo.
  • Los que hacen demasiado ruido o son muy luminosos, o que lo estimulen de manera excesiva: pueden excitarlo o irritarlo.
  • Los libros que transmitan valores con los que la familia no está de acuerdo.
  • Las armas de juguete (revólveres, ametralladoras, granadas), porque fomentan conductas violentas.
  • Los videojuegos en los que el objetivo sea matar: no solo incitan a la violencia y a la agresividad sino que resultan demasiado excitantes.

Juguetes que pueden resultar peligrosos para los más chiquitos

  • Los fabricados con PVC: pueden resultar tóxicos.
  • Los de metal pintado: la pintura puede contener una elevada concentración de plomo.
  • Peluches que no sean lavables.
  • Aquellos con bordes filosos o puntas, con los que el nene pueda lastimarse.
  • Los que tienen cuerdas o hilos largos, porque podría pasarlos alrededor de su cuello con el consiguiente peligro de estrangulamiento.
  • Aquellos que contengan partes muy pequeñas: podría tragar alguna pieza y ahogarse, o bien introducírsela en la nariz o en los oídos.
  • Muñecos blandos o peluches cuyos ojos y narices puedan desprenderse con facilidad.
  • Juguetes de propulsión o con proyectiles que se disparen al aire (dardos, flechas u otras partes que se desprendan): pueden causar lesiones, especialmente en los ojos.
  • Los comprados en el mercado informal, aunque sean más económicos: pueden estar fabricados con materiales no permitidos o con estándares de calidad muy bajos, y no resultar seguros.

Algunos consejitos

  • Antes de comprar un juguete, leé bien la etiqueta con las recomendaciones del fabricante en cuanto a la edad y a la forma de uso.
  • Vigilá siempre a tu hijo mientras juega.
  • Asegurate de que los juguetes estén siempre limpios.
  • Enseñale a guardarlos cuando termina de jugar.
  • Revisá los juguetes periódicamente para comprobar que no estén rotos.
  • Desechá los juguetes rotos.

Fuente: www.ahoramama.com.ar

Lamentablemente, en algunas situaciones podemos estar ante la presencia de un bebé o un niño que tenga dificultad respiratoria y/o riesgo de parada cardiorrespiratoria debido a un accidente o alguna patología.

Es por ello que creemos necesario ofrecer las guías básicas de cómo realizar la RCP. ¡Es sencilla y puede salvar muchas vidas!

¿Qué es la RCP?
La reanimación cardiopulmonar básica (RCP) es el conjunto de maniobras que permiten identificar si un niño está en situación de parada cardiorrespiratoria y realizar una sustitución de las funciones respiratoria y circulatoria, sin ningún equipamiento específico, hasta que la víctima pueda recibir un tratamiento más cualificado.

¿Por qué es necesario utilizar la RCP?
Por suerte, la parada cardiorrespiratoria es poco frecuente en niños, pero es importante conocer en qué consiste la RCP por si nos encontramos en una situación en que la respiración o los latidos cardíacos de un niño han parado por varias causas:

  • *Accidentes: de tráfico, por ahogamiento, sensación de ahogo, atragantamiento con objetos, electrocución, intoxicaciones, asfixia u otras lesiones.
  • Patologías: congénitas graves u otras patologías como la bronquiolitis, asma, tos ferina, etc.
  • Infecciones graves: como la meningitis.

Si en poco tiempo no se restablecen las funciones vitales dentro de la normalidad y el flujo de sangre del niño se detiene, esto puede causar daño cerebral o incluso la muerte. Por eso es importante continuar con la RCP hasta que vuelva el latido del corazón y la respiración del niño o hasta que llegue ayuda médica.

¿Quién debe hacerla?
La importancia de la RCP radica en que cualquier persona que conozca la técnica (padres, familiares, maestros, profesionales de la salud, etc.) puede realizarla en cualquier sitio y sin tener que esperar. De hecho es vital iniciar la RCP en los tres primeros minutos después de la parada cardiorrespiratoria ya que sino, la probabilidad de que el niño sufra secuelas es muy alto. La muerte puede ocurrir en tan solo 4 o 6 minutos.

¿Ante qué síntomas hay que actuar?
Los síntomas a los que tenemos que estar alerta ante un niño son:

  • Pérdida de conocimiento.
  • Paro respiratorio.
  • Ausencia de signos de vida.

¿Qué pasos debemos seguir?
Los pasos de la RCP siguen una secuencia lógica para garantizar la efectividad y éxito de la técnica. Por ello no debemos saltarnos ningún paso:

  1. Verificar el nivel de consciencia del niño. Podemos preguntar cómo se encuentra o practicarle leves sacudidas o palmadas, siempre y cuando tengamos la certeza de que no padece ninguna posible lesión en el cuello o en la cabeza debido a un accidente. Se debe observar si se mueve o emite algún ruido.
  2. Si obtenemos respuesta. Si el niño responde moviéndose o verbalmente, deberemos dejar al niño en la posición en la que lo hemos encontrado (a menos que esté expuesto a algún peligro adicional), comprobar su estado y pedir ayuda si fuera necesario.
  3. Si no obtenemos respuesta, pedir ayuda. Si el niño está inconsciente debemos pedir ayuda a alguna persona cercana. Si no hay nadie cerca no debemos dejar solo al niño.
  4. Colocar al niño boca arriba. Debemos tumbar al niño sobre una superficie dura y plana, con la cabeza boca arriba y las extremidades alineadas. Es importante evitar torcerle la cabeza y el cuello, ya que si el niño ha sufrido un accidente podría tener lesiones cervicales.
  5. Abrir las vías respiratorias. Para la abertura de las vías respiratorias se realizará la maniobra frente-mentón destinada a facilitar la entrada de aire por la boca. Para evitar que la lengua caiga hacia atrás, debemos levantar la barbilla con la cabeza fija y con una mano. A la vez, con la otra mano inclinaremos la cabeza del niño hacia atrás empujando la frente hacia abajo con la otra mano. En caso de presencia de un cuerpo extraño visiblemente y fácilmente extraíble en la boca, se intentará retirarlo con la punta de los dedos, pero nunca deberemos realizar un barrido a ciegas de la cavidad bucal.
  6. Valorar y comprobar la respiración del niño. Debemos poner el oído cerca de la nariz y boca del niño y observar el tórax para comprobar si respira. Observaremos, escucharemos y sentiremos durante no más de 10 segundos antes de decidir si la víctima respira con normalidad. Si hay alguna duda actuaremos como si NO fuera normal.
  7. Si respira, le colocaremos en posición lateral de seguridad (PLS) siempre que sea posible y llamaremos a urgencias hasta la llegada de los equipos asistenciales comprobando en todo momento su respiración.

En lactantes, la PLS resulta complicada. Debemos procurar poner al lactante en una superficie dura aunque sea con un soporte, ya que así mejorará la permeabilidad de la vía respiratoria y disminuirá el riesgo de atragantamiento con vómitos o secreciones.

  1. Si el niño no respira y estamos acompañados de otra persona, debemos indicarle que avise a emergencias. Mientras, nosotros no nos separaremos del niño e iniciaremos la respiración artificial (boca-boca). Para ello, nos colocaremos de rodillas junto a la cabeza del niño y seguiremos los siguientes pasos:
  • Abrir las vías aéreas.
  • Tapar la nariz del niño.
  • Inspirar profundamente.
  • Colocar nuestros labios alrededor de la boca del niño (si es menor de un año podemos cubrir boca y nariz a la vez de manera que quede completamente sellada).
  • Hacer 5 insuflaciones de rescate (soplos) uniformes hasta comprobar que el tórax del niño se eleva. Retirar la boca para tomar aire y observar que el tórax vuelve a bajar. Entre cada insuflación debemos mantener la posición de la cabeza y las manos, pero debemos retirar la boca para facilitar la respiración.

Mientras se realizan las insuflaciones de rescate, deberemos comprobar si provocan alguna respuesta en forma de movimientos, respiraciones o tos. Si no conseguimos que entre aire, deberemos sospechar que algún objeto está obstruyendo las vías respiratorias. Consulta cómo funciona el manejo de la Obstrucción de la Vía Aérea por Cuerpo Extraño (OVACE) o atragantamiento.

  1. Comprobar signos de vida. Para comprobar los signos de vida deberemos observar signos de tos, movimientos y/o respiración.

Si presenciamos signos de vida: seguir con la ventilación boca a boca a un ritmo de 20 por minuto hasta la llegada de los servicios de asistencia comprobando en cada momento su estado de respiración y los latidos de su corazón.
Si NO presenciamos signos de vida: si el niño sigue inconsciente, no respira, no se mueve o tiene mal color, son otros signos de que su corazón no late. Iniciaremos las compresiones torácicas.

  1. Realizar las compresiones torácicas. El objetivo es comprimir el tórax contra la espalda de forma rítmica para conseguir que la sangre salga del corazón y circule por el cuerpo. Colocaremos al niño boca arriba en un plano duro y con las extremidades alineadas y seguiremos estos pasos:
  • Colocar el talón de la mano en el esternón, justo por debajo de los pezones, nunca en el extremo del esternón. En los niños menores de 1 año colocaremos 2 dedos, y en niños mayores de 8 años podemos utilizar las 2 manos.
  • Colocar la otra mano de manera que aguante la frente un poco inclinada hacia atrás.
  • Aplicar presión hacia abajo en el pecho del niño comprimiéndolo entre 1/3 y 1/2 de su profundidad.
  • Hacer 30 compresiones dejando que el pecho se eleve completamente. Deberemos hacer estas compresiones de forma rápida, fuerte y sin pausa.
  • A continuación hacer 2 insuflaciones más.
  • Continuar la RCP (30 compresiones cardíacas, seguidas de 2 insuflaciones y repetir).
  1. Llamar a urgencias y comprobar signos de vida. Si al cabo de un minuto de empezar la RCP, seguimos solos y no hemos podido llamar a urgencias, deberemos hacerlo ahora aunque para ello tengamos que abandonar momentáneamente al niño.

A los 2 minutos deberemos comprobar la eficacia de nuestras maniobras: aparición de signos de vida y/o respiración espontánea.

  1. Finalizar la RCP. Deberemos continuar combinando 30 compresiones torácicas con 2 ventilaciones hasta que:
  • llegue la ayuda del profesional
  • la víctima recupere la respiración efectiva
  • estemos exhaustos

Es importante recordar que no es recomendable realizar maniobras de reanimación con el lactante en brazos y en movimiento. Solo de forma excepcional, podemos movilizar al niño en caso de que nos desplacemos para solicitar ayuda y continuar las maniobras en el otro lugar.

Fuente: https://faros.hsjdbcn.org/

¿Qué aporta la matronatación? Por un lado, consigue que el bebé se familiarice poco a poco con el agua y su entorno, sin marcar metas determinadas. No se trata de que aprendan a nadar sino que es un modo más de apoyarles en su desarrollo psicomotor. Según los expertos «se da más importancia a que el bebé vaya descubriendo su cuerpo y sus habilidades a través de su propia investigación». Una vez superado el miedo al agua, lo siguiente es disfrutar con papá o mamá.

¿A qué edad empiezan?
Aunque la actividad acuática es saludable desde las primeras semanas de vida, no es necesario trasladar al pequeñín a una piscina, porque hasta esa edad el trabajo que se puede realizar tiene la misma cabida en la bañera de casa. Y, si se hacen en el propio hogar, no se trastocan las horas de sueño ni las tomas alimentarias, muy frecuentes durante los primeros meses de vida. Iñaki Méndez, director técnico de Baby Gim señala que”lo que se pretende es que la actividad se adapte al niño y no al revés”. Así, la mayoría de los cursos están pensados para bebés de 6 a 36 meses, momento en el que los pequeños comienzan a ir a la piscina sin sus papás. Pero en casos excepcionales, según cuenta Estela López Rodríguez, monitora de matronatación en la piscina pública de Ciudad Rodrigo (Salamanca) “pueden empezar antes si ya sostienen la cabeza, aunque nunca antes de los tres meses”.

¿Vale cualquier piscina?
Este tipo de actividad controlada por un monitor se realiza en piscinas cubiertas, climatizadas, a una temperatura del agua que oscila entre los 28 y los 32º C, según la Comunidad Autónoma (para que el bebé sienta confort lo mejor es que esté en torno a los 30º C). El cloro no debe estar muy alto y el ph dentro de los límites normales (las mismas condiciones que para los adultos). Es conveniente meter al chiquitín poco a poco en el agua y que no permanezca mucho tiempo “a remojo”.

¿Puede dañarles el cloro?
Igual que a los adultos.Si los niveles están muy altos (superando lo que marca la normativa de la Comunidad Autónoma) puede afectar a los ojos y a la piel. Pero si son correctos, servirán para evitar que la piscina se convierta en un foco de infecciones. Existen modernos sistemas de depuración que evitan cualquier tipo de problemas.

¿Con qué frecuencia puede ir?
Suele recomendarse dos veces por semana, para no saturar al bebé, y no más de 30-40 minutos, porque es una actividad que les cansa. Pero dependerá de la disponibilidad de los papás: ¿por qué no reservarse una hora a diario para deleitarse con las risas de tu bebé?

¿Necesitan un equipamiento especial?
Los bebés pueden llevar una braguita-pañal especial para el agua (aunque no es imprescindible). En las piscinas públicas exigen que tanto los bebés como sus papás lleven gorro (aunque los peques se lo quitan constantemente porque les resulta incómodo), pero en las privadas no siempre es necesario. Eso sí: ¡imprescindible que los padres lleven gafas de bucear para poder disfrutar de la imagen de su bebé dentro del agua! Los tres monitores consultados lo tienen claro: “Es una experiencia única”.

¿Hay que preparar al pequeñín antes de la primera clase?
Si el bebé ya viene disfrutando del baño antes de acudir a una piscina, su familiarización con ella será más rápida y agradable. Por eso, es recomendable que la temperatura del agua del baño no supere los 34 grados, ya que las piscinas de matronatación están entre 28 y 32º. Pero nada más. Alejandro Nuñez, monitor del colegio Joyfe de Madrid asegura que “la sola presencia de los papás hace que el bebé se aclimate al nuevo entorno poco a poco y sin problemas”.

¿Y si el bebé tiene miedo al agua?
Es algo normal que el bebé llore el primer día de clase, sobre todo si ya está cerca o supera el primer año de vida, pues es más consciente de lo que ocurre a su alrededor. Hay que intentar calmarlos y dejar que sean ellos quienes guíen a profesor y a los padres sobre qué hacer para que se sientan mejor: realizando un determinado ejercicio, jugando con un material en concreto…

Pero no hay que abandonar la actividad porque el bebé demuestre su malestar (sobre todo antes de aclimatarse al agua) pero también es cierto que no se puede ignorar del todo el llanto del pequeño. “Hay que crear un clima feliz y divertido en el agua, porque si llora y le obligas, no se consiguen los objetivos del curso”, asegura Estela López.

Y al salir de la piscina… ¿qué hay que hacer?
Es recomendable darle una ducha con o sin jabón y envolverle bien con una toalla o albornoz, para que no pierda su temperatura corporal. E igual que cuando se baña al bebé en casa, la mamá puede aprovechar para darle un masaje con crema o aceite hidratante y, si se puede, se le puede dar su toma de leche, ¡es difícil que llegue despierto a casa!

Fuente: www.serpadreshoy.es

Una ecografía es una técnica de diagnóstico por imágenes que utiliza el ultrasonido. Es sumamente seguro durante el embarazo, tanto para la mamá como para el bebé, ya que no utiliza radiación -y por supuesto- no invasivo.

Durante la gestación, es una herramienta irremplazable. Gracias a que permite ver al bebé “en vivo y en directo” dentro del vientre, brinda información sobre su crecimiento y muchísimos otros aspectos de la salud (cantidad de líquido amniótico, ubicación de la placenta, entre otros).

A lo largo del embarazo es recomendable realizar varias ecografías de rutina. No hay criterio del todo unificado en cuanto a la cantidad, ya que depende del obstetra que sigue el embarazo y de cada paciente. Sin embargo, lo ideal es realizar una primera ecografía alrededor de la semana 7, otra entre las semanas 11 y 14, una a mediados del embarazo, y otra aproximadamente en la semana 30.

Y si bien se trata del mismo estudio -como ya veremos- en cada uno de los trimestres tiene un objetivo diferente.

La ecografía en el primer trimestre
Lo ideal es realizar una primera ecografía en forma precoz, alrededor de la semana 7 de gestación (contada desde la fecha de la última menstruación). Este estudio es sumamente importante ya que brinda información valiosísima. Su finalidad: confirmar el embarazo, que el embrión tiene latidos, que está dentro del útero, la cantidad de embriones (es decir si hay un bebé o más). En esta ecografía también se realizan mediciones al embrión, lo que permite determinar con exactitud la edad gestacional; de esta forma el obstetra puede estimar en forma más certera la fecha probable de parto (es un dato mucho más confiable que la fecha de la última menstruación, ya que no todas las mujeres son regulares). Vale destacar que en las mediciones que se efectúen en las ecografías siguientes -dado que en posteriormente cada bebé crecerá a su propio ritmo- no debería corregirse la fecha probable de parto.

Si bien la primera ecografía puede realizarse por vía abdominal o transvaginal, es preferible la última, ya que permite una mejor visualización. Para tu tranquilidad, no implica peligro alguno para el bebé, ya que el transductor ingresa en la vagina, pero no en el útero. Por otra parte, se realiza colocando un preservativo estéril sobre el mismo, por lo que no hay riesgo de contagio de infecciones.

La siguiente ecografía importante de este trimestre es la Translucencia Nucal (TN), que se lleva a cabo entre las semanas 11 y 14 del embarazo. En esta oportunidad se mide un pliegue de líquido que hay en la nuca del bebé, además de otros parámetros. Si la medición de la TN da aumentada, hay más riesgo de que el bebé tenga algún problema cromosómico -entre ellos síndrome de Down-. En ese caso, se le recomienda a la la futura mamá realizar un estudio de ADN. Si el estudio cromosómico es normal, es preciso descartar otras patologías que también pueden provocar un aumento de la TN, como por ejemplo problemas cardíacos.

La translucencia nucal no sólo brinda información sobre el bebé, sino que también logra calcular si la mujer tiene mayor riesgo de desarrollar hipertensión durante el embarazo, o problemas asociados a ésta. De ser así, se indica la administración de aspirina desde el mismo momento en que se tienen los resultados de la TN (no sirve tomarla más adelante). Hay algo que sí vale la pena destacar: la translucencia es un estudio de probabilidad, esto quiere decir que no descarta ni confirma ninguna patología ni diagnóstico.

Una ecografía realizada en forma precoz brinda información confiable sobre la edad gestacional, y por ende, sobre la fecha probable de parto.

Segundo trimestre: a mitad de camino
En esta etapa de la gestación -que según los especialistas es “la primavera del embarazo”- también es preciso realizar un estudio ecográfico.

Se lleva a cabo idealmente entre las semanas 20 y 22, a través del abdomen, y recibe el nombre de Scan Fetal. ¿Cuál es su finalidad? Realizar una evaluación detallada de toda su anatomía, de pies a cabeza, deteniéndonos en cada uno de sus órganos (de ahí su nombre). Este estudio permite detectar problemas cardíacos o renales, del sistema nervioso, entre otros.

En esta ecografía todos los papás suelen hacer “la pregunta del millón”: si es posible ver el sexo del bebé. Si bien en la TN se puede “sospechar” si se trata de una niña o un varón, desde la semana 16 se suelen divisar claramente los genitales externos. Es importante que los papás lo puedan ver ellos mismos, y que no se queden solamente con las palabras del ecografista.

También se evalúa el líquido amniótico, la placenta, y en algunos casos un doppler para calcular el riesgo de hipertensión gestacional y problemas asociados.

En ocasiones el obstetra indica una ecografía transvaginal con el propósito de medir la longitud y el estado del cuello del útero, y de esta forma predecir el riesgo de un parto prematuro si el mismo está acortado. Se realiza el mismo día, a continuación del scan fetal.

La ecografía en el tercer trimestre
El embarazo está avanzado y el nacimiento del bebé está en cuenta regresiva en la mente de la mamá.

Alrededor de la semana 30 se suele indicar una ecografía obstétrica. En esta oportunidad se evalúa su crecimiento, en qué posición está el bebé (es decir si ya rotó y está con la cabeza hacia abajo, si está “sentado”, o si está en posición transversal), se calcula su peso, y se evalúa el líquido amniótico y la ubicación de la placenta.

En ocasiones, esta ecografía también se realiza con doppler fetal para evlar cómo le llega la sangre al bebé desde la placenta.

 

 

Fuente: www.ahoramama.com.ar

Las dudas mas frecuentes de las primerizas:

1- ¿Cuándo puedo conocer el sexo del bebé? ¿A partir de qué semana de embarazo?

Generalmente puede conocerse el sexo del bebé desde la semana 13 a través de una aproximación de un estudio obligatorio llamado Translucencia Nucal, pero si aún no se devela, a partir de la semana 18 aproximadamente en las ecografías de rutina. Y por supuesto, en cualquier momento del embarazo en mamás que se realicen estudio genético por punción.

2- ¿Puede mi bebé portar alguna enfermedad genética?

Los bebés con antecedentes familiares de enfermedad genética, pueden ser portadores de alguna de ellas. El estudio de la Translucencia Nucal y el Scan fetal ayudan a conocer anomalías genéticas desde temprano.

3- ¿Cómo debo alimentarme en el embarazo? ¿Qué comidas me sugerís para que a mi bebé no le falten nutrientes?

La alimentación de la futura mamá debe ser saludable ante todo. Rica en proteínas, grasas sanas (como huevos, quesos, lácteos, pescados) e hidratos de carbono no refinados. Es decir, deben reducir aportes de colesterol excesivo, fiambres, embutidos, productos de panadería que no sean integrales. Debe aumentar el consumo de frutas y verduras bien lavadas. Y evitar las carnes crudas o poco cocidas, tanto así como la “comida Chatarra”.
El aumento de peso durante el embarazo debe ser medido y bien controlado, tanto para la salud del bebé como de la mamá.

4- ¿A partir de cuándo empezaré a sentir a mi bebé moverse?

El bebé se siente mover a partir de las 18 semanas aproximadamente, cuando empieza a crecer dentro de la panza. En las semanas anteriores, puede sentirse un agradable burbujeo, y también los síntomas típicos del inicio de gestación, tales como vómitos, náuseas matinales, mucho cansancio y sueño.

5- ¿Cómo me doy cuenta de que estaré entrando en trabajo de parto?

Las contracciones seguidas y rítmicas marcan el inicio del Trabajo de Parto. Si bien todas las mujeres no tenemos el mismo umbral de dolor, en mayor o menor medida las percibimos. Para algunas mujeres son en extremo dolorosas, y algunas mujeres pueden no sentir el dolor, pero sí notar cambios en el tono del útero (la panza comienza a ponerse dura). El trabajo de parto puede desencadenarse también con la rotura de membranas (bolsa)

6- ¿Qué debo ir preparando en el bolso del bebé?

En el bolso del bebé una vez que ya está entre nosotros, nunca debe faltar una mudita completa de ropa, pañales y óleo calcáreo con algodón. Una toallita o cambiador, un abrigo (manta, camperita) por más que haga calor por si cambia de golpe el clima. Y un chupete de repuesto. Lo que la mamá debe llevar al Sanatorio u hospital, depende de las indicaciones que haya recibido de cada obstétrica.

7- Una vez que el bebé nace, ¿Cómo dar la teta… cada cuánto? Cómo sé si tengo leche o no? ¿Qué alimentos debo consumir para favorecer mi lactancia?

Para dar el pecho al bebé cuando nace, en la Internación conjunta, que es el período posterior al parto o a la cesárea que la mamá y el bebé permanecen en el Sanatorio u Hospital hasta el alta de ambos, generalmente una enfermera especializada o una especialista en puerperio, se encarga de explicarle a la mamá la técnica de amamantamiento. Lo aconsejable es que el bebé reciba la mayor cantidad de alimento materno posible, y ésto debe cumplir la condición de que el pecho se encuentre turgente y lleno de leche, para que el bebé no succione en vano. Con lo cual, entre mamada y mamada debería pasar al menos hora y media, que es lo que el pecho tarda en llenarse.

Para favorecer la bajada de la leche, la mamá debe ingerir mucho líquido (agua, jugos naturales de frutas, mate cocido, mate) y consumir alimentos ricos en agua, tales como sopas, verduras, frutas. Debe mantener el consumo de carnes para contrarrestar la anemia. No es cierto que, consumiendo alimentos que provoquen meteorismo (gases), éstos van a ser traspasados al bebé.

8- ¿Cuándo es adecuado que los familiares vayan a conocer al bebé? ¿Está bien que vayan al Sanatorio o al Hospital? ¿O mejor que esperen la llegada al hogar?

Por lo general, la familia y amigos desean conocer al bebé lo antes posible. No hay una regla de cuál es el mejor momento. Tal vez la visita en el lugar de nacimiento sea más ordenado, ya que se respetan los horarios de visita y la mamá tiene su espacio de descanso. Además, habitualmente las visitas ingresan de a dos, lo que hace más tranquilo el encuentro. Y esto permite que, una vez llegada la nueva familia al hogar, pueda manejar sus tiempos para acomodarse a la nueva vida.

9- ¿Qué elementos son imprescindibles tener en casa para cuando llegue el bebé?

Los elementos a tener en cuenta al llegar a casa con el bebé, son bien básicos. No hace falta contar con todo lo que nos vende el mercado. Un moisés o cunita donde pueda descansar el bebé, ropita adecuada de algodón para no lastimar su piel. Un cochecito de paseo para el momento de trasladarnos, por supuesto si viaja en auto es imprescindible el famoso huevito, y todos los elementos de higiene y accesorios como chupete.

Los padres que están esperando a un hijo saben que les resultará difícil dormir bien durante los meses posteriores al nacimiento del bebé. Pero, ¿quién iba a decir que dormir bien durante el embarazo iba a ser tan difícil?

De hecho, es posible que usted duerma más de lo habitual durante su primer trimestre de su embarazo. Es normal que se sienta cansada mientras su cuerpo trabaja en proteger, cuidar y favorecer el desarrollo de su bebé. La placenta (el órgano que nutre al feto hasta el momento del nacimiento) se está formando, su cuerpo está fabricando más sangre y su corazón está latiendo más deprisa.

Suele ser más adelante en el embarazo cuando la mayor parte de las mujeres tienen dificultades para dormir lo suficiente y de forma ininterrumpida.

¿Por qué puede ser difícil dormir durante el embarazo?

El aumento progresivo del tamaño del feto tal vez sea la principal razón de los problemas para dormir durante el embarazo, ya que se hace difícil encontrar una postura cómoda para dormir. Si siempre ha dormido boca abajo o boca arriba, le puede costar habituarse a dormir de lado (como recomiendan los médicos). Además, cambiar de postura en la cama le irá resultando más difícil a medida que el embarazo avance y su cuerpo vaya aumentando de tamaño.

Otros síntomas frecuentes que pueden crear interferencias en el sueño son los siguientes:

  • necesidad de orinar con más frecuencia: sus riñones están trabajando más de lo normal, al tener que filtrar un mayor volumen de sangre, y este proceso de filtrado genera más orina. Además, a medida que crezca el bebé y que su útero aumente de tamaño, la presión que ejerza sobre su vejiga también aumentará. Esto implica una mayor cantidad de idas al baño durante el día y la noche.
  • aumento del ritmo cardíaco: su ritmo cardíaco aumentará para bombear más sangre al útero.
  • falta de aire: el aumento de las hormonas del embarazo hará que usted respire más hondo. Tal vez tenga la sensación de que se debe esforzar más al inspirar. Más adelante, sentirá que la respiración le resulta más difícil a medida que su útero vaya aumentado de tamaño, ocupe más espacio y presione el diafragma (el músculo que se encuentra debajo de los pulmones).
  • calambres en las piernas y dolor de espalda: el peso de más que está llevando puede contribuir a que tenga dolores en las piernas y/o en la espalda. Durante el embarazo, el cuerpo también fabrica una hormona llamada relaxina, que ayuda a prepararse para el parto. Uno de los efectos de la relaxina es la laxitud de los ligamentos de todo el cuerpo, lo que hace que las mujeres embarazadas sean menos estables y más proclives a sufrir lesiones, sobre todo en la espalda.
  • acidez y estreñimiento: muchas mujeres tienen acidez, que es cuando el contenido del estómago hace reflujo y sube hacia el esófago. Durante el embarazo, el funcionamiento de todo el aparato digestivo se enlentece, de modo que la comida permanece más tiempo en el estómago y en los intestinos, lo que puede provocar acidez y estreñimiento.

Consejos para dormir bien

Cuando esté desesperada por tener un sueño reparador, le pueden parecer sumamente atractivos los medicamentos para dormir de venta sin receta médica, incluyendo las plantas medicinales. Pero recuerde que no son recomendables para las mujeres embarazadas.

En lugar de ello, siga los siguientes consejos para mejorar sus probabilidades de dormir bien por la noche durante el embarazo:

  • Reduzca al máximo las bebidas que contengan cafeína, como las colas, el café y el té. Consúmalos solo por la mañana o pronto por la tarde.
  • Evite tomar mucho líquido o hacer una comida completa pocas horas antes de irse a dormir. (Pero asegúrese de ingerir una cantidad suficiente de nutrientes y líquidos a lo largo del día). Si lo que la mantiene despierta son las náuseas, coma unas galletas saladas antes de irse a dormir.
  • Desarrolle una rutina de acostarse y levantarse a las mismas horas cada día.
  • Evite hacer ejercicio intenso antes de irse a dormir. En vez de eso, haga algo que sea relajante, como leer un libro o tomarse una bebida caliente, sin cafeína, como leche con miel o una infusión.
  • Si lo que la despierta son los calambres, presione el pie contra la pared o póngase de pie, apoyando todo su peso en la pierna afectada.  Así mismo, asegúrese de que su dieta contiene una cantidad suficiente de calcio y magnesio, sustancias que reducen la aparición de calambres. Pero no tome ningún suplemento alimenticio sin consultarlo antes con su médico.
  • Asista a clases de yoga o aprenda otras técnicas de relajación que la ayudarán a relajarse tras un día ajetreado.
  • Si el miedo o la ansiedad relacionados con ser madre son los que le impiden conciliar el sueño por la noche, considere la posibilidad de inscribirse en clases de preparación para el parto y/o sobre el cuidado del bebé. Estar más informada y relacionarse con otras mujeres embarazadas le pueden ayudar a mitigar o eliminar los miedos que la mantienen despierta por la noche.

 

 

Fuente: www.kidsheakth.org

Si falta poco para la llegada tu bebe, el armado del bolso es una de las tantas cosas que estás pensando en estos momentos, les compartimos un listado y algunos tips que esperamos que le sirvan. 

PARA EL BEBÉ

✅2 o 3 batitas (la abotonadura cruzada o delantera facilita cambiarlo los primeros días sin rozar el cordón)

✅Dos sweaters con abotonadura delantera · 2 o 3 pantaloncitos formato osito o ranita · 2 pares de medias

✅2 gorritos (suelen darlos en el sanatorio, pero podes llevar los tuyos. Es importantísimo para las primeras horas del bebé, ya que les cuesta un poco más que a nosotros los adultos regular su temperatura, y su cabecita funciona como un termómetro)

✅Un jabón de glicerina y una toalla

✅Una mantita · Cambiador (¡Todas las Globbas incluyen uno!)

✅Pañales talle RN, óleo calcáreo y algodón (en muchas clínicas te proveen durante la internación, de todas formas vas a necesitarlos para la vuelta a casa así que es un buen «por las dudas»)

✅Un almohadón para amamantar (¡Dejate ayudar! Muchas clínicas y hospitales cuentan con puericultoras que pueden guiarte con técnicas y mucha paciencia)

✅Chupete (Ojo: hay varias corrientes sobre el uso de chupete los primeros días hasta que la lactancia quede establecida, asesorate para decidir qué querés hacer)

PARA LA MAMÁ

✅ 2 camisones o pijamas cómodos y pantuflas · Una bata o salto de cama · Celular y cargador (Tip: hacete una playlist con tu música favorita para acompañarte en estos días ¡Hace realmente la diferencia!)

✅ Bolso de elementos personales (Acá, además de lo básico, es a gusto y piacere de cada una: cremas, maquillaje ¡Lo que quieras y te haga sentir mejor! Los aceites esenciales son muy buenos para relajar, dar calor, masajes y tratar tensiones puntuales)

✅Corpiños para amamantar

✅ Varias bombachas de tiro alto

✅Una muda de ropa cómoda para la vuelta a casa (El cuerpo tarda un tiempo en volver a su lugar así que elegí ropa holgada de telas suaves ¡Tenele paciencia! Hizo un enorme trabajo, no lo olvides)