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PROTECTIA | 30 enero, 2019

Estudio complementario que mide la viabilidad real de la muestra a guardar, mediante el uso de Anexina V durante su procesamiento.

Consultá más sobre este servicio en el formulario que está a continuación y nosotros te asesoramos de manera personalizada.

 

PROTECTIA | 30 enero, 2019

Por año, 7500 familias argentinas deciden guardar las células madre de cordón umbilical durante el nacimiento de su bebé.  

Cuando nazca tu bebé, habrá dos posibilidades: Que el cordón umbilical se deseche, perdiéndolo para siempre…O que se recolecte y lo guardes para utilizar las células madre que contiene en muchas aplicaciones médicas, que podrían servir tanto a tu hijo, como a toda tu familia.

 Protectia es un banco nacional de células madre. Se ha convertido en el líder en investigación sobre células madre en Argentina, siendo el primer banco criopreservador con su propia Unidad de Investigación Científica.

 Más de 10 años de experiencia en Argentina, y sus estándares de calidad, han permitido que sea el único Banco del país con cobertura a través de Obra Social: Consultá por la tuya.

 

PROTECTIA | 30 enero, 2019

A esta nena le presentan a su hermano recién nacido y su reacción es imperdible…

             

Acá, algunos consejos para que se convierta en un hermoso recuerdo familiar:

+ Como mamá, asegurate de tener los brazos libres para recibir al hermano mayor. Los niños temen perder la relación especial con la mamá, y si ve que tiene un bebé en brazos y que no la puede abrazar, es muy distinto a ser recibido con los brazos abiertos, sentarlo en tus rodillas y recibir un buen abrazo.
+ La presentación debe ser a cargo de los papás. El padre tendrá la conexión emocional para contar la noticia y ayudar al niño a entender lo que significa tener un hermanito y acompañarlo en el proceso.
+ ¿Lo puede sostener en brazos? ¡¡Claro que sí!! Es una buena señal y una oportunidad única para crear una conexión positiva entre ambos.

PROTECTIA | 21 enero, 2019

Durante el embarazo es necesario hacer ejercicio por el bienestar de la futura madre y del bebé. La piscina puede resultar una gran aliada de la embarazada, ya que ofrece la posibilidad de que realice una actividad física muy saludable.

Los grandes cambios que experimenta el cuerpo de la mujer durante el embarazo necesitan que este se mantenga en forma para sobrellevarlos: el aumento de peso, la dificultosa circulación sanguínea, la pesadez muscular…

La natación ayuda a la mujer a mantener a raya muchas molestias y dolencias durante el embarazo, ya que este ejercicio ayuda a eliminar líquidos, evita el sobrepeso y prepara los músculos para los cambios durante la gestación y para el parto.

Además, al ser un medio en el que la mujer no nota su peso, es ideal practicarlo hasta el mismo momento del parto (repetimos, si no existen riesgos, nos encontramos bien y el especialista lo considera adecuado), ya que el gran aumento de volumen y peso apenas influye en el ejercicio que podamos hacer en la piscina.

Si a todo ello sumamos que se trata de un medio refrescante, ideal para sumergirse en él y mitigar los calores del verano… ¿qué más podemos pedir?

 

EJERCICIO DURANTE EL EMBARAZO EN LA PISCINA

Existen varias posibilidades de ejercicio en la piscina: la natación, el aquarerobic o el entrenamiento bajo el agua. Todos son adecuados gracias a la capacidad de flotación e ingravidez que proporciona el agua al favorecer libertad de movimientos, de forma que la futura madre puede adoptar posturas impensables en tierra firme.

No obstante, recordamos que es el médico quien debe valorar la conveniencia o no de este tipo de ejercicios, según el historial de la futura mamá y el embarazo que esté llevando.

En el líquido elemento la columna y las articulaciones se distienden y se alivia el peso de más durante el embarazo, evitando la sobrecarga muscular. También se aumenta la flexibilidad dada la disminución del efecto de la fuerza de gravedad.

Por otro lado, la presión del agua reduce el riesgo de lesiones tanto en la madre como en el bebé por traumatismos o movimientos bruscos, y la resistencia hidrodinámica permite tonificar los músculos que más sufren durante el embarazo y se “entrenan” los que intervienen en el parto.

Los ejercicios sostenidos y de carácter aeróbico favorecen la resistencia cardiorrespiratoria, se activa la circulación sanguínea y el agua ejerce un efecto masaje que ayuda a prevenir la aparición de varices, hinchazón…

La natación es el ejercicio más frecuente en la piscina. Excepto el estilo mariposa que no es recomendado porque fuerza los brazos y tiene más impacto, el resto de estilos va a gusto de la mujer. El estilo braza es muy recomendado al poner en marcha muchos músculos, también espalda sobre todo para el final del ejercicio relajar la columna, el croll… Por supuesto, todo a un ritmo que no nos fatigue.

Además, existen otras prácticas como el “aquaerobic”, más adecuado durante el embarazo que el aerobic “en seco”, que resulta mucho más violento para el cuerpo (músculos, articulaciones…).

El entrenamiento en el agua para embarazadas permite incidir sobre zonas concretas, y si este está dirigido específicamente a embarazadas el ejercicio en el agua permitirá trabajar la musculatura más importante durante el embarazo y el parto. Sobre todo se centrará en la flexibilización y la tonificación de la musculatura dorsolumbar, abdominal y perineal.

Pronto volveremos con más consejos para la realización de natación durante el embarazo, para disfrutar al máximo y sin riesgos de esta actividad. Y es que hablamos de “disfrutar”.

Porque a todos los beneficios físicos que hemos mencionado para cada modalidad de ejercicio en la piscina durante el embarazo se suman los beneficios mentales.

Y es que la mujer se va a encontrar más relajada y contenta tras la actividad física, más ágil y activa, ocupando el tiempo de manera saludable, probablemente en contacto con otras futuras mamás, razones de más para considerar la piscina una aliada de la embarazada.

 

Fuente: www.bebesymas.com
PROTECTIA | 11 enero, 2019

Entre los consejos de nuestra “guía de supervivencia” de la embarazada en verano, no podía faltar el de aprovechar el mar, la playa y la piscina como nuestros aliados para estar más frescas. Y es que nada apetece más, con el calor, que sumergirse en unas aguas refrescantes. Pero hay que tener en cuenta ciertas precauciones para las embarazadas en la playa y la piscina.

En general, se trata de mantener algunas normas básicas, la mayoría comunes a ambos entornos, pero hay algunas recomendaciones más específicas que no hemos de dejar pasar para no llevarnos un susto. Estos son nuestros consejos para disfrutar al máximo y sin riesgos de la playa y la piscina.

  • Protégete del calor. Cuando no se está a remojo y el sol cae con fuerza, las temperaturas elevadas pueden afectar negativamente a la salud. Por ello, conviene evitar las horas centrales del día para ir a la playa o a la piscina y siempre hacerlo en un lugar que tenga posibilidad de sombra (árboles, sombrillas…).
  • Asegúrate de llevar agua o de que podrás conseguir más agua en el lugar al que vas. Una buena hidratación previene problemas como el golpe de calor, de modo que esta medida combinada junto a la anterior nos mantendrá a una temperatura adecuada.
  • Es fundamental una buena protección solar, ya que durante el embarazo hay que tomar el sol con precaución. Y no olvides que, dentro del agua, el sol también incide en la piel.
  • Báñate en zonas poco profundas, de modo que puedas ponerte en pie cuando lo deseas, por si te cansas al nadar, te da una ola… y prevenir riesgo de ahogamiento.
  • Podemos practicar snorkel o buceo en la superficie, pero se desaconseja la práctica del buceo con inmersiones profundas, ya que pueden conllevar serios riesgos para la salud del bebé.
  • No te bañes en el mar si hay peligro de medusas, si hay bandera roja o si el estado de la mar es malo, si hay mucho oleaje…
  • Los deportes acuáticos como el surf, windsurf, esquí acuático… no son recomendables por el riesgo de caída, de traumatismo…
  • Al meterte en el agua, lleva cuidado al caminar con las irregularidades en el fondo, los hoyos… Lo mismo si caminas por la orilla.
  • Durante los viajes, tenemos que asegurarnos de que el baño en aguas de playas (lagos…) que no conozcamos no están contaminados, o que las piscinas están suficientemente limpias y cuidadas. Precisamente vamos a centrarnos a continuación en los consejos para las piscinas.

Consejos para la piscina

La piscina es una gran aliada durante el embarazo, es el medio idóneo para refrescarse, para practicar ejercicio como la natación… Pero también entraña algunos riesgos que hemos de tener en cuenta para poder prevenirlos.

  • Cuidado al caminar al borde de la piscina o cerca de ella, el suelo puede estar resbaladizo por la presencia de agua y si estás en la recta final del embarazo, con el centro de gravedad cambiado (y puede que no llegando a ver fácilmente lo que pisan tus pies) el riesgo de caídas aumenta.
  • Procura ducharte después del baño para quitar los restos de cloro de piel y cabello y aplícate una crema hidratante tras la ducha.
  • Utiliza chanclas para caminar alrededor de la piscina y para la ducha.
  • Evita usar el trampolín y, en general, hacer “acrobacias”.
  • Zambullirse en el agua con fuerza puede provocar que entre agua en la vagina y aunque el bebé está bien protegido por el tapón mucoso que cierra el cuello uterino y las membranas, si se ha producido la pérdida del tapón mucoso al final del embarazo, mejor evitarlo para prevenir infecciones.

Siguiendo estas sencillas pautas para disfrutar sin riesgos de la playa y de la piscina durante el embarazo se hará más llevadero el calor propio de esta época del año y nos quedará un mejor recuerdo del verano que pasamos embarazadas.

Fuente: www.bebesymas.com
PROTECTIA | 28 diciembre, 2018

Es más fácil tener una alimentación saludable: Fruta fresca, ensaladas variadas y mucha, mucha hidratación. Alimentos todos mucho más apetecibles en verano que en invierno cuando las salsas, las grasas y las comidas pesadas nos llaman la atención poderosamente.
Deporte a la medida: Casi todas las actividades recomendables durante el embarazo son más accesibles y agradables en verano. Nadar y caminar a discreción hará que llegues al parto en la mejor forma.
El verano es ideal para ahorrar en tela: Gracias al calor se necesita menos ropa de embarazada para los últimos meses, cuando resulta más difícil reutilizar la ropa de antes del embarazo. Unos cuantos vestidos sueltos van perfectos para atravesar el calor embarazada y divina.

Sin bajarse de la hamaca: Nada mejor para la hinchazón de pies que ponerlos en alto. Hay que aprovechar para tomar sol plácidamente. Tenés la excusa perfecta, descanso por prescripción médica.

 

PROTECTIA | 12 octubre, 2018

El cáncer de mama es el tumor maligno que se origina en el tejido de la glándula mamaria. Cuando las células tumorales proceden del tejido glandular de la mama y tienen capacidad de invadir los tejidos sanos de alrededor y de alcanzar órganos alejados e implantarse en ellos, hablamos de cáncer de mama.

PREVENCIÓN PRIMARIA

La incorporación de hábitos saludables reduce hasta un 40% las posibilidades de contraer cualquier tipo de cáncer:

  •  Tener una alimentación saludable incorporando frutas, verduras y cereales a la dieta regular.
  • Protegerse de la exposición solar
  • Evitar excesos de peso
  • Realizar actividad física regularmente
  • No fumar
  • Consumo responsable de alcohol

PREVENCIÓN SECUNDARIA

Es muy importante realizarse periódicamente una mamografía, 1 vez cada 3 años para mujeres menores a 40 años, y una vez por año a partir de los 40 años de edad teniendo en cuenta que aumenta mucho las probabilidades de contraerlo.

Es recomendable realizarse mensualmente el autoexamen y en caso de tocar o ver algo raro recurrir de forma urgente al médico.

 

Fuente: www.lalcec.org.ar/mama

PROTECTIA | 11 octubre, 2018

El pelo, la piel y las uñas son un sígno de la vitalidad de los recién nacidos, pero también pueden mostrar ciertas alteraciones. Lo que hay que tener en cuenta.

Manchas en la piel que son mínimas, una leve pelusita en determinadas partes de su cuerpo, debilidad en las uñas y zonas de la cabeza exentas de pelo… Estas son algunas de las particularidades que podés observar en tu bebé y que pueden llevarte a preguntarte si es normal su aspecto o si amerita hacer una consulta.

La cabecita

“Algunos bebés nacen con mucho cabello, lo pierden en los primeros meses de vida y les crece de nuevo más suave y fino”, explica la médica y aclara que no es necesario cortárselo: queda a elección de cada mamá y cada papá.

También es posible que se observe una falta de pelo en la zona trasera de su cabeza, cosa que tiene que ver con que el cuero cabelludo roza las sábanas cuando el bebé se mueve en la cama. Ante esto, la Dra. Remorino, dermatóloga del Hospital Británico de Buenos Aires, aconseja que, si se usa shampoo, sea lo más suave posible.

En relación al color del pelo, la especialista indica que suele variar: “El cabello rojo no es muy evidente hasta que comienza el ciclo normal de crecimiento, entre los seis y nueve meses de vida. Aún cuando el bebé haya crecido, su color de pelo puede cambiar. En el caso de los chicos rubios, la tonalidad subirá alrededor de los seis años”.

Cuestión de piel

Es totalmente normal que el bebé tenga modificaciones en su piel. Según la especialista:

*Descamación fisiológica. Es un desprendimiento de la piel que se presenta alrededor del segundo día de vida y se completa alrededor de la primera a segunda semana.

*Mancha de Baltz. Es una marca de color gris azulado en la espalda que desaparece por lo general hacia el año. También se la llama mancha mongólica porque es muy frecuente en la raza asiática.

*Eritema tóxico neonatal. Son manchas rojas con granitos colorados o blancos en su interior. Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, excepto en las palmas de las manos y las plantas de los pies. Generalmente se presentan a los dos días de vida, pero también pueden hacerlo durante las dos primeras semanas. Desaparecen en días o semanas.

*Acné neonatal. Son lesiones en las mejillas y el dorso de la nariz que están relacionadas con el paso de hormonas de la madre al bebé y que desaparecen sin dejar cicatriz.

*Milium facial o quistes sebáceos. Son espinillas amarillentas que se alojan sobre las alas de la nariz del recién nacido. Desaparecen espontáneamente al segundo o tercer mes de vida.

*Hemangiomas capilares. Son vasos sanguíneos en forma de lunares que generan manchas rojas, que se hacen más evidentes con el llanto y el calor y palidecen con el frío. Desaparecen al finalizar el primer año de vida, aunque los de la nuca pueden no desaparecer nunca.

Mini uñas

“Las uñas de los bebés suelen ser muy blanditas, por eso no es necesario cortarlas durante los primeros meses. A lo sumo puede ser preciso ‘pelarles’ la punta esporádicamente”, indica la Dra. Remorino.

Además, explica que es totalmente normal que sean planas o tengan forma de cuchara y que, con el tiempo, a los tres o cuatro años, vayan adquiriendo el formato o curva natural.

Es probable también que sus dedos se hinchen debido a que la piel que está debajo de las uñas a veces no llega a aplanarse lo suficiente. La especialista aclara que no es necesario hacer ningún tratamiento, ya que las uñas seguirán creciendo y la hinchazón desaparecerá sola con el paso del tiempo.

Por Paula Labonia / Asesoró: Dra. Laura Remorino, dermatóloga del Hospital Británico de Buenos Aires, M.N.: 84.802.
Revista Para Ti
PROTECTIA | 11 octubre, 2018

En los primeros 3 años de vida se desarrolla el 85% del cerebro de tu bebé, por eso asegurar su nutrición es esencial. Te damos las pautas y una guía detallada para que tu hijo crezca saludablemente.

Darle de comer a tu hijo es seguramente una tarea diaria que requiere perseverancia, paciencia y creatividad. Las mamás sabemos –o aprendemos– cómo desarrollar el ingenio para ir incluyendo en la dieta esos alimentos que sabemos que son riquísimos en nutrientes, aunque no tanto en sabor (al menos para ellos).

¿Por qué es tan importante la nutrición? ¿Qué alimentos no pueden faltar? ¿Cómo incorporarlos? ¿Cuáles hay que evitar? Estas y otras de esas preguntas que nos surgen constantemente nos responde la pediatra y neonatóloga María Teresa Murguía Peniche, quien participó del Primer Simposio Mead Johnson de Actualización de Nutrición Infantil que se realizó en nuestro país:

¿Cuál es la diferencia entre nutrirlo y darle de comer?

Nutrir al bebé es darle de comer alimentos variados y en cantidad adecuada para asegurar que se tenga una ingesta de nutrientes. Es decir: proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales. Estos permiten un buen crecimiento y desarrollo y también fortalecen el sistema inmune. En cambio comer puede o no nutrirlo adecuadamente, dependiendo de la calidad de lo que el pequeño ingiera. Una buena nutrición es la base para un buen desarrollo.

¿Por qué son tan importantes los primeros años de vida?

Los 3 primeros años son cruciales porque durante este período el cerebro alcanza el 85% de su volumen total, por eso debemos nutrirlo adecuadamente para que forme sus estructuras y funciones de manera óptima ya que esto repercutirá para el resto de la vida.

¿Qué necesita el cerebro?

Uno de los componentes más abundantes en el cerebro es la grasa, de ahí la importancia de proporcionarle al bebé leche humana, que tiene un buen aporte de ácidos grasos de cadena larga omega 3 y omega 6. El cerebro también necesita proteínas, carbohidratos y componentes bioactivos para su desarrollo y función. Las gotas de grasa de la leche están cubiertas por una membrana rica en estos componentes complejos que ayudan a la mielinización (cobertura de los nervios que permiten su función), formación de estructuras de las neuronas y funcionamiento del cerebro.

¿Cuáles son los nutrientes que no le pueden faltar a los más chiquitos?

Son indispensables:
*Hierro: Necesario para prevenir la anemia y para evitar compromiso en el neurodesarrollo.
*Vitamina D: Para la salud ósea y para el sistema inmune.
*Vitamina A: Ayuda a prevenir infecciones.
*Proteínas: Promueven diferentes funciones en el metabolismo y la absorción de nutrientes en el sistema inmune.
*Carbohidratos: Importante fuente de energía.
*Grasas: Imprescindibles durante los primeros años de vida por su aporte de ácidos grasos que favorecen el crecimiento y desarrollo del cerebro.

¿Hay alimentos “enemigos”?

A los menores de un año no se les debe dar miel ya que su uso se ha asociado al botulismo, una enfermedad en la que aparece parálisis muscular. Y a menores de 4 años no conviene darles hinojo porque puede tener propiedades cancerígenas.

¿Cómo incorporar alimentos “difíciles”?

Introducí un alimento a la vez y observá a tu bebé durante 3 a 5 días, para detectar posibles reacciones alérgicas. Tené en cuenta que puede llevar de 10 a 15 intentos antes de que acepte un alimento en particular, por eso no dejes de dárselos. Por lo menos colocalos en su plato.

Por Carolina Koruk / Asesoró: Dra. María Teresa Murguía Peniche, pediatra y neonatóloga mexicana, miembro de la Sociedad de Investigadores de USA (Society for Pediatric Research). Revista Para Ti
PROTECTIA | 11 octubre, 2018

Medias, gorros, enteritos, escarpines… Sentís que nada puede faltarle cuando nazca a tu bebé. Pero no sabés por dónde empezar con las compras: si va a necesitar más batitas que gorritos, si de lana o de plush, etc. Lo cierto es que no hace falta que le llenes el placard. Bastará con algunos básicos.

Las primeras horas

Cuando nace un bebé, por lo general, es en el mismo sanatorio dónde lo visten. “Le ponen una batita sin mangas o un body con mangas largas. Esas son las prendas básicas. Además de un gorrito para cubrir su cabeza”, especifica la enfermera Lic. Marisol Kirszner.

En el sanatorio las mamás se pueden sacar las primeras dudas que le surjan sobre cómo vestir a su hijo. Y cuando se vayan, más aún en época invernal, tendrán que vestirlo con un enterito de algodón, medias, gorro y cubrirlo con una manta.

Si de textura hablamos…

“El algodón es la mejor opción para vestir a un bebé recién nacido. Lo protege tanto del calor como del frío. Es la fibra adecuada porque es un material antialérgico”, especifica por su lado la enfermera Lic. Beatriz Navarro. Esto es fundamental también para los escarpines: deberían ser de este material y no de lana. Aunque si desde un principio usa lana sí puede acostumbrarse.

De todos modos, la enfermera indica: “No es recomendable que un recién nacido tenga la piel en contacto directo con una prenda de lana ya que puede generarle una reacción alérgica que le cause picazón y molestia”. En caso de que la piel del bebé se vea colorada y exista la sospecha de que está desarrollando una alergia, habrá que consultar al pediatra.

De paseo

Para los primeros días en casa, lo ideal es que esté vestido lo más cómodo posible. Hay que procurar que el ambiente donde se encuentre sea cálido, para que no tenga frío y no haya que abrigarlo demasiado, asegura la especialista.

Pero, ¿qué sucederá cuando llegue el momento de salir a la calle por primera vez? “Si la temperatura externa fuese muy baja, es aconsejable abrigarlo bien teniendo en cuenta que hay que ponerle una prenda más que la que necesita un adulto”, manifiesta la Lic. Kirszner.

¡Que cabecita!

Además de optar por algodón, hay elegir aquella que sea bien cómoda y flexible. En el caso que tenga la cabeza pelada, deberá estar cubierta con un gorro. La licenciada Navarro explica: “La superficie de la cabeza es la más grande en relación con el cuerpo. Por esta zona es por dónde se produce la mayor pérdida de calor si no está protegida”.

En cuanto al lavado y cuidado de la ropa, la especialista aclara que no es necesario esterilizarla, pero sí que sea lavada con jabón blanco o neutro. Siempre habrá que asegurarse que no le queden restos de jabón, ni perfumes.

Por Paula Labonia / Asesoraron: Lic. Marisol Kirszner, y Lic. Beatriz Navarro, enfermeras. Revista Para Ti.