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unidad científica


Protectia se convierte en el primer banco en Argentina
en involucrarse en las investigaciones , creando su propia unidad
de investigación científica.

Unidad Científica

PROTECTIA | 25 septiembre, 2019

Solo un 8% de los pulmones que son donados están en condiciones de ser trasplantados. Gracias a este proyecto el porcentaje aumentaría y se salvarían más vidas.

Un grupo de investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) desarrollaron un tratamiento para prolongar la preservación de los pulmones que fueron donantes. Para alcanzar este objetivo y aumentar la cantidad de órganos disponibles para quienes los necesiten, los científicos utilizaron células madre. El proyecto fue publicado en la revista de divulgación científica Stem Cells International.

El trabajo tomó relevancia el año pasado, sobre todo cuando se aprobó la “Ley Justina”, mediante la cual se estableció que toda persona mayor de edad, amenos que exprese claramente su voluntad contraria, será donante de órganos. A pesar de esto, los investigadores advierten que, si bien se registró un aumento de las trasplantes, la realidad en torno al pulmón no tuvo cambios significativos.

De hecho, según datos del INCUCAI, se llevan adelante 40 trasplantes pulmonares por año, un número insuficiente si se tiene en cuenta que hay cerca de 230 pacientes en lista de espera. Esto quiere decir que muchas personas no llegan nunca a recibir el órgano que necesitan. Esta escasez no se debe solo a la falta de donación sino a los estrictos criterios de selección que se deben cumplir. Solo el 8% llega a reimplantarse, ya que es muy difícil preservar su funcionalidad y muy fácil dañarlo en el proceso de obtención.

Ante esta realidad, los científicos se fijaron el objetivo de mejorar la calidad de los pulmones donados. Así, el estudio estuvo liderado por el investigador del CONICET Gustavo Yannarelli, director del Laboratorio de Regulación Génica y Células Madre del Instituto de Medicina Traslacional, Trasplante y Bioingeniería (IMeTTyB, Universidad Favaloro-CONICET). Además, contó con la colaboración de Martin Marcos, perteneciente a la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y de Alejandro Bertolotti, del Hospital Universitario Fundación Favaloro.

“Desde que se obtiene el órgano hasta que se implanta en el receptor pasan generalmente entre seis y ocho horas, tiempo en el cual el pulmón está en isquemia, es decir, no tiene circulación ni tampoco está ventilando. Esto produce un desbalance oxidativo en el órgano que deriva en infiltrado celular, edema y pobre intercambio gaseoso. Para contrarrestarlo, suministramos células madre mesenquimales al pulmón, que por sus propiedades antiinflamatorias, evitan esta cascada de eventos dañinos y maximizan la preservación del órgano”, explicó la científica Natalia Pacienza. Ya al iniciar el proyecto los investigadores eran conocedores de las características antiinflamatorias y inmunosupresoras de las células madre obtenidas del cordón umbilical.

“Se demostró que la terapia celular, en etapas tempranas del proceso de procuración, protege a los pulmones donantes del daño isquémico y pone en evidencia su enorme potencial terapéutico en el área de preservación de órganos”, explica Yannarelli. De hecho, tras probarlo en animales, Pacinza señaló que los pulmones que no fueron expuestos a las células perdieron cerca de un 60% de la distensibilidad pulmonar, mientra que los que sí estuvieron en contacto con las células madre apenas perdieron el 30%. “Obviamente la isquemia sigue ocurriendo, eso no se puede evitar, pero se preservó mejor el tejido pulmonar”, añadió.

Tras comprobar que realmente la terapia celular mejora la calidad de la preservación de los pulmones donados, el científicos señaló que “aún no hemos estudiado qué sucede en ese órgano una vez que es implantado. Actualmente, estamos perfeccionando la técnica microquirúrgica para realizar en nuestro laboratorio el trasplante pulmonar en modelos animales. Nuestra ambición es poder aumentar el número de pulmones disponibles para trasplante”.

 

PROTECTIA | 18 septiembre, 2019

La Cámara de Diputados de Misiones aprobó la creación del Instituto de Medicina Regenerativa y Traslacional (Imeryt). El objetivo de este instituto será la investigación médica y científica con células madre.

 

El Imeryt estará destinado “al desarrollo de la terapia a través de ensayos clínicos con células madre adultas, sangre del cordón umbilical, células madre pluripotentes y/o células progenitoras madre pluripotentes y células madre mesenquimales autólogas y heterólogas; y proceder a la recolección, preservación, control de calidad, almacenamiento, conservación, trasplante o implantología de las mismas”.

Según la norma, las enfermedades a tratar son “lesión de la médula espinal, alzheimer, diabetes tipo II, esclerosis múltiple o esclerosis lateral amiotrófica, diabetes tipo I, enfermedades del corazón, cáncer, enfermedad de parkinson, salud mental, VIH/sida, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cirrosis hepáticas, procesos traumatológicos, quemados, enfermedades vasculares periféricas, insuficiencia renal y todas aquellas patologías que mediante las investigaciones del Instituto se acredite pueden ser tratadas”.

Antes del inicio de la sesión, el diputados Oscar Alarcón, quien oficiara como miembro informante ante los diputados, había declarado que “se va a sancionar la creación del Instituto Misionero de Medicina Regenerativa y Traslacional que va a marcar un hito histórico en Argentina y en la provincia de Misiones ya que vamos a ser vanguardia en la región, donde va a haber un Instituto que va a comenzar con la investigación de células madre, medicina regenerativa, pero lo más importante es que va a ser trasladado al paciente, por eso se llama medicina regenerativa y traslacional”.

 

Fuente: www.elterritorio.com.ar/misiones-tendra-instituto-de-medicina-regenerativa-41425-et
PROTECTIA | 17 septiembre, 2019

“En la patología degenerativa es donde más se están centrando nuestros esfuerzos porque la población está envejeciendo, y realmente, nos gustaría envejecer con buena salud articular” destaca José de la Mata Llord, director del Instituto de Salud Osteoarticular ARI, de Madrid.

 

La investigación con células madre en artrosis de rodilla muestra un potencial terapéutico esperanzador.
“A las células madre básicamente se le atribuyen dos mecanismos de acción. Por un lado, son como grandes hospitales rodantes que tienen gran cantidad de sustancias aparentemente reparadoras y buenas para la articulación, las llamadas ‘carriers’ de sustancias antiinflamatorias”, destaca De la Mata. “Y, por otro lado, tiene la propiedad de diferenciarse de las células del cartílago y reponer los ‘parches’ con células cartilaginosas que derivan directamente de estas células madre que se implantan. Incluso tendría una tercera función que es estimular a las células madre que están residentes en la articulación para que ellas mismas también se diferenciaran”, añade el reumatólogo. El experto confía en que tengan resultados concluyentes en los próximos años.

Sobre si la investigación con células madre también se está estudiando en otras patologías, el director asegura que en la patología degenerativa “es donde más se están centrando nuestros esfuerzos porque la población está envejeciendo, y realmente, lo que nos gusta es envejecer con buena salud articular. Quizás es en las patologías prevalentes como la artrosis es donde más se está investigando”.

Por otra parte, el director del Instituto ARI destaca que “es importante aclarar que ‘células madre’ es un término ambiguo bajo el que se amparan múltiples tratamientos regenerativos, algunos de los cuales, ni siquiera contienen células madre. Este es el caso, por ejemplo, del plasma rico en plaquetas (PRP). El PRP es un tratamiento útil y seguro para la artrosis de rodilla que con frecuencia se confunde con células madre y, sin embargo, no tiene células madre”. Tratamientos como los concentrados de grasa abdominal o de médula ósea, que están formados por múltiples células (macrófagos, pericitos, linfocitos…) también generan confusión.

 

https://www.gacetamedica.com/especializada/la-investigacion-con-celulas-madre-se-abre-camino-en-la-artrosis-de-rodilla-GD2207019
PROTECTIA | 1 agosto, 2019

El equipo del Hospital Rawson realizó los procedimientos de recolección de sangre de cordón a recién nacidos, hermanos de pacientes con diagnóstico y tratamiento oncohematológico. La recomendación de los profesionales fue que las células madre se almacenen en un banco criopreservador de Cordón Umbilical, en caso de que fuera necesario utilizarlas ante una recaída o para consolidar el tratamiento oncológico.

Uno de los casos fue el de una mamá embarazada a la que contactó la Unidad de Oncohematología Infantil del mismo hospital.

La sangre de cordón umbilical contiene gran cantidad de un tipo especial de células que se denominan “células progenitoras hematopoyéticas” (CPH) pero son las que comúnmente se conocen como “células madre”. Su principal característica es que son células inmaduras que tienen capacidad de dividirse y diferenciarse para dar origen a todos los tipos celulares maduros presentes en la sangre: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.

Los trasplantes de médula ósea o células progenitoras hematopoyéticas constituyen parte del tratamiento de numerosas enfermedades hematológicas, inmunológicas, oncológicas y metabólicas.

Debido a su alto contenido en células progenitoras hematopoyéticas, la sangre de cordón umbilical puede ser utilizada como fuente en un procedimiento de trasplante.

PROTECTIA | 16 julio, 2019

Un grupo de académicos de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud del Tecnológico de Monterrey (México), ha realizado una investigación con 13 pacientes diagnosticados con ELA de quienes se recolectaron células madre. Tras 48 horas de incubación en un medio de inducción en laboratorio, los científicos observaron un incremento en las proteínas neuronales. Esto podría abrir las puertas a una nueva opción de tratamiento.

Células madre extraídas de pacientes que padecen Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) parecen contar con la misma capacidad de convertirse en neuronas normales, al igual que las células extraídas de donadores sanos.

De acuerdo a la investigación, realizada por el Dr. Héctor Martínez, la Dra. María Teresa González-Garza y el Dr. Jorge Moreno, las células madre CD133+ extraídas de la sangre periférica de pacientes afectados por ELA a quienes posteriormente les fueron trasplantadas en sus propios cerebros mostraron este efecto.

Las células madre que soportan el antígeno CD133+ son aisladas de un amplio espectro de fuentes, como la médula ósea, la sangre periférica y el cordón umbilical.

Esta investigación de Monterrey, podría abrir las puertas a una nueva opción de tratamiento para esta enfermedad a la vez que se reducirían las probabilidades de rechazo y de la manifestación de otros efectos secundarios que se han observado cuando una persona que no es el paciente resulta ser el donador.

“En este periodo de prueba contamos con evidencia que demuestra una respuesta positiva en pacientes con ELA que recibieron tratamiento con el autotrasplante de células CD133+. El estudio demuestra que estas células tienen la probabilidad de transformarse en células con potencial neuronal. Por ahora, concluimos que las células madre CD133+ de pacientes con ELA son capaces de desarrollarse de la misma manera en que lo hacen las células madre de personas sanas”, explica la doctora González-Garza.

La investigación, en la que también participaron los doctores Enrique Caro-Osorio, Delia E. Cruz-Vega, y Martin Hernández-Torre, fue registrada en el artículo “Differentiation of CD133 Stem Cells From Amyotrophic Lateral Sclerosis Patients Into Preneuron Cells” y se ha publicado hoy en la portada de “STEM CELLS Translational Medicine”, revista internacional dedicada a la difusión de estudios sobre células madre.

 

http://www.elaandalucia.es
PROTECTIA | 27 junio, 2019

Telma fue diagnosticada con un neuroblastoma metastásico de alto riesgo (en estadio cuatro) una semana después de haber cumplido los cinco años de edad, en enero de 2015.

El diario El País de España reveló un caso médico que impactó en todo el mundo,. Se trata del español César Cavallé, quien en el 2009 tuvo una hija llamada Telma. En ese momento había contratado una empresa que se dedicaba a la conservación de la sangre del cordón umbilical.

Seis años después, las células madre obtenidas de ese cordón le salvaron la vida. Si el proceso empezó en el hospital HM Montepríncipe (Boadilla del Monte, Madrid), donde se hizo la extracción y criopreservación de la sangre del cordón umbilical, terminó en el madrileño hospital infantil del Niño Jesús, donde se llevó a cabo el trasplante.

Telma fue diagnosticada con un neuroblastoma metastásico de alto riesgo (en estadio cuatro) una semana después de haber cumplido los cinco años de edad, en enero de 2015. Se trata de un tumor muy agresivo especialmente común en niños que tiene un pronóstico muy malo y que requiere un tratamiento intensivo de quimioterapia, radioterapia y cirugía.

Se trata de un tipo de cáncer “que no da la cara, porque no se detecta ni en las analíticas ni en las radiografías; solo cuando se le hizo una resonancia se le detectó una mancha entre el pecho y la espalda”, recuerda César Cavallé, padre de Telma, al diario español.

Cuando es necesario un trasplante, este suele ser autólogo (con células procedentes del mismo paciente); el problema es que, en ocasiones, la médula ósea está invadida por el propio tumor; y al estar contaminada, es más difícil usarla. Exactamente lo que ocurrió con Telma. Por eso, haber podido contar con la sangre del cordón resultó vital ya que, sin el trasplante, el pronóstico era muy malo. Y al utilizar sus propias células, se minimizó la posibilidad de un rechazo.

A la hora de conservar la sangre del cordón, la rapidez es esencial, ya que solo se dispone de un margen de 48 horas para extraerla y completar el proceso de criopreservación en nitrógeno líquido, manteniendo niveles máximos de cantidad y calidad. Algo que no fue un problema en el caso de Telma, ya que el hospital HM Montepríncipe, donde nació, ofrece este servicio. Dentro de ese plazo no se pierden células, pero más allá empiezan a morir.

A pesar de ello, el tratamiento de Telma no fue sencillo ni rápido. Para que el trasplante tenga opciones de éxito, la enfermedad tiene que estar en remisión, y a ella le costó mucho llegar hasta ese punto: las primeras sesiones de quimioterapia, de enero a junio de 2015, no tuvieron resultado, el tumor resistía e incluso la metástasis se había mantenido. “De ahí se pasó a una quimioterapia combinada, con pastillas y líquidos, durante dos meses. Pero a finales de agosto de 2015 se vio que la niña estaba peor en todos los aspectos y que incluso la metástasis había ido a más”, recuerda Cavallé.

“Entonces se nos propuso participar en un experimento probado con ratones de laboratorio; una quimioterapia de adulto modificada molecularmente para el paciente infantil que se estaba experimentando con 20 niños en toda Europa. Y claro, dijimos que sí”.

Se trataba de cinco dosis de quimio de la que solo se le dieron tres, por los efectos secundarios que estaba desarrollando: a Telma se le empezó a quemar la piel, las manos y los pies se estaban despellejando, cambió las uñas de sus manos… Sin embargo, las pruebas que le hicieron a finales de 2015 mostraron que la enfermedad por fin había retrocedido algo. Era el momento para el trasplante.

El siguiente paso fue la cirugía. A primeros de marzo de 2016 se le retiró la mayor parte de la masa tumoral en el Niño Jesús (aproximadamente un 80%), y en mayo comenzó con la radioterapia. Catorce sesiones, al final de cada cual se veía que el tumor restante iba reduciéndose, y Telma salía muy contenta. Pero el último paso, el de la inmunoterapia, se hizo esperar, porque la complicación pulmonar que había sufrido tras la cirugía le había dejado sin la suficiente capacidad pulmonar, uno de los requisitos para comenzar esta parte del tratamiento.

“Se pedía al menos un 65%, y Telma no llegaba al 57%”, comenta su padre. “Así que pasamos el verano como pudimos, con Telma soplando matasuegras, inflando globos, soplando velas… Hasta que en septiembre por fin superó ese baremo y pudo dar el paso”. Cinco ciclos en los que estaba ingresada 10 días, recibiendo permanentemente un líquido y monitorizada con un pulsómetro y un tensiómetro, seguido de 20 días en casa, tomando pastillas de ácido retinoico.

Desde entonces, las revisiones han venido cada tres meses, verificando en cada caso que la médula estaba limpia y que no hay rastros de la enfermedad. Un plazo que, en marzo de 2019, se decidió aumentar a seis meses, y se considera que está en estado de remisión completa.

Fuente: El País de España
PROTECTIA | 10 mayo, 2019

Científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) continúan estudiando los beneficios del uso de las células madres y en esta oportunidad su potencial antiinflamatorio que podría, en un futuro, ser utilizadas en terapias de regeneración cardíaca y preservación pulmonar. Desde hace algunos años, muchas de las esperanzas están puestas en una nueva partícula de tamaño nanométrico: vesículas extracelulares liberadas por esas células madre.

Gustavo Yannarelli es uno de los pocos científicos argentinos dedicado a estudiarlas, es investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y director del Laboratorio de Regulación Génica y Células Madre del Instituto de Medicina Traslacional, Trasplante y Bioingenería (IMeTTyB), Universidad Favaloro-CONICET. El equipo del Dr. Yannarelli acaba de publicar un artículo, en la revista Molecular Therapy Methods and Clinical Development, en el que desarrollaron un método para evidenciar el potencial antiinflamatorio de las vesículas, que podrían ser utilizadas en terapias regenerativas.

«Cuando se utilizan células madre como terapia, existe cierto riesgo de generar un tumor al paciente, porque se trata de células que eventualmente podrían malignizarse. En cambio, como estas vesículas son derivados celulares -menos complejas que una célula- ese riesgo se minimiza. Son mucho más seguras: su aplicación en terapias regenerativas sería más parecida a un fármaco», explica Yannarelli, bioquímico egresado de la UBA, que se posdoctoró en Canadá trabajando en células madre mesenquimales y volvió al país repatriado en 2012.

Justamente, para la investigación, el equipo utilizó células madre mesenquimales: células adultas que se pueden obtener de distintos tejidos. En su caso, utilizaron las derivadas de cordón umbilical, que tienen la propiedad de crecer y proliferar más que otras -como por ejemplo las obtenidas de medula ósea-. Esas células liberan exosomas -un subtipo de vesículas extracelulares-, que son las que los científicos aislaron para probar su potencial antiinflamatorio.

¿Qué significa anti-inflamatorio? «Significa que tiene una acción inhibitoria de los procesos inflamatorios, que están involucrados en un amplio espectro de patologías y traumatismos -explica Yannarelli-. En nuestro laboratorio estudiamos el infarto agudo de miocardio, que tiene un importante componente inflamatorio luego de producirse la isquemia. Ese proceso inflamatorio, si es exacerbado o se prolonga en el tiempo, termina produciendo daño. El uso de exosomas permitiría limitar la etapa inflamatoria y llevar al tejido hacia una etapa de reconstrucción y regeneración, disminuyendo el área de infarto, mejorando la irrigación del área infartada y propiciando una mejor función cardíaca luego del infarto».

Este grupo de científicos desarrolló una metodología in vitro para facilitar el estudio de las propiedades anti-inflamatorias de las vesículas. Hasta ahora, la mayoría de los ensayos que se hacían en el mundo no estaban estandarizados o utilizaban animales. «No había ensayos biológicos estandarizados para testear la actividad antiinflamatoria de estas vesículas. En este trabajo nosotros desarrollamos una herramienta que va a servir, al resto de la comunidad científica, para poder identificar el potencial anti-inflamatorio de los exosomas. Como las vesículas extracelulares son muy variadas, a través de un ensayo in vitro, bastante sencillo y rápido, pudimos diferenciar cuales poseen actividad anti-inflamatoria de las que no», indicó Yannarelli. «Después evaluamos su potencial antiinflamatorio en ratones y establecimos una correlación, con lo cual, corroboramos la utilidad del ensayo para asignar actividad biológica. Este nuevo ensayo permitirá testear diferentes estrategias de producción y aislamiento de exosomas sin la necesidad de utilizar animales».

Los científicos están interesados en la actividad antiinflamatoria de estas vesículas para utilizarlas, en un futuro, en regeneración cardíaca. Pero también podrían utilizarse para regeneración de otros tejidos o como inmunosupresores, por ejemplo para disminuir el rechazo de órganos en trasplante. «Las aplicaciones son muy variadas» advierte Yannarelli. «Como estas nanopartículas llegan a sistema nervioso central servirían para el tratamiento de enfermedades como Alzheimer y epilepsia. Son muy promisorias ya que son fáciles de administrar por vía intravenosa, similar a un fármaco», añade el científico.

El paso siguiente de su investigación será probar esas vesículas en una instancia preclínica, para regeneración cardíaca y preservación de órganos donantes para trasplantes. «Estamos estudiando el uso de estos derivados de células madre para mejorar la preservación de pulmones donantes -adelanta Yannarelli-. Hoy en día hay muy pocos donantes y muchos pacientes en lista de espera: el uso de exosomas podría mejorar la preservación de órganos, y así aumentar su disponibilidad para trasplante. Durante el proceso de procuración, el órgano donante se conserva en frío y pasan varias horas hasta que se implanta en el receptor. Durante ese tiempo, el órgano está en isquemia y se activa el proceso inflamatorio. Si bien existen soluciones de preservación de órganos, nosotros creemos que utilizando estas células madre de cordón umbilical, o sus derivados, podríamos prevenir los procesos pro-inflamatorio y de estrés oxidativo que ocurren durante la isquemia».

 

 

 

Fuente: www.elintransigente.com
PROTECTIA | 28 abril, 2019

Me vio la cara y escribió mi nombre” recuerda la profesora Perla Mayo, especialista en rehabilitación de pacientes con baja visión, como prueba absoluta de los resultados positivos de Ezequiel Farías, quien recibió un tratamiento con células madre en China, y realizó la estimulación visual en el Centro Mayo de Baja Visión en Argentina.

La cooperación China-Argentina se extiende a lo social y hoy conocemos un capítulo muy especial: Pacientes diagnosticados con ceguera a causa de Retinopatía del prematuro (ROP) que recuperan la visión a partir del implante de células madre mesenquimales.

Dialogamos acerca de esta novedosa técnica con Perla Mayo, profesora en educación especial y baja visión, Directora de Centro Mayo de Baja Visión, Pte. Asociación Latinoamericana de Baja Visión y Creadora del Bastón Verde.

Perla tiene gran protagonismo en las historias de los pacientes tratados en China, ya que ha sido la responsable de realizar la estimulación visual posterior a la aplicación de las células madre.

“Las células madre me permiten trabajar con una retina que vuelve a ser como la de un bebé, por lo que la estimulación es mucho más rápida. En pacientes que han sido diagnosticados con ceguera, tras 7, 8 años han desarrollado el sentido del tacto, sobre todo, y sus músculos oculares y nervios ópticos pueden presentar una distrofia por la falta de estimulación que hace más compleja una rehabilitación”.

Ezequiel, Renzo, Benjamín, José, Guillermina. Los nombres de la esperanza.
Los dos primeros ya viajaron a Beijing para realizar el tratamiento con células madre mesenquimales en la clínica Wu Stem Cells Medical Center.
Mientras que pronto será el turno de José, Benjamín y Guillermina. Además, muchas otras familias esperan poder llevar a sus hijos a recibir el tratamiento que podría devolverles la visión.

 Ezequiel, el primer caso
“Me vio la cara y escribió mi nombre”, recuerda Perla como prueba absoluta de los resultados positivos del tratamiento de Ezequiel Farías, el primero en el que ella participó. Y el caso que utiliza como evidencia médica para “luchar contra un sistema” que diagnostica cegueras, en lugar de Baja Visión, quitándoles a esos pacientes la oportunidad de realizar tratamientos y rehabilitación para recuperar visión, y por lo tanto mejorar su calidad de vida.

Ezequiel, un pequeño de Mendoza, recibió 2 aplicaciones de células madre en el centro médico de China y posteriormente realizó un año de estimulación visual de acuerdo a protocolos diseñados exclusivamente por Perla para un trabajo personalizado con el niño. “Con la estimulación visual Ezequiel empezó a tener percepción lumínica primero, y luego a detectar y ver bultos”. Hoy, a 4 años del tratamiento, “Ezequiel recuperó la funcionabilidad de su visión, puede ver a 60cm, asiste a una escuela normal, realiza videollamadas, y puede leer y escribir utilizando ayudas ópticas que maximizan su potencial visual”.

Recientemente regresó de China Renzo, otro niño argentino, oriundo de Paraná y ya comenzó con el protocolo de ejercicios de estimulación del centro de Perla Mayo.

Feliz, la profesora Mayo cuenta que el pasado viernes santo los papás de Renzo le enviaron un video donde el pequeño visualiza una galleta y la agarra. “Estoy asombrada por la velocidad de los resultados de Renzo, estimábamos que comenzaría con percepción lumínica, pero ya está distinguiendo objetos”.

Debido a la cantidad de casos que se están presentando, Perla está en contacto directo con los doctores Like Wu y Susan Chu, y en noviembre próximo estará viajando al Wu Medical Center para establecer criterios y consensuar protocolos que maximicen la recuperación de los pacientes.

“Creo que las células madre son el futuro” dice la Profesora Perla Mayo y reafirma su compromiso para lograr que muchos más pacientes argentinos y de Latinoamérica tengan la oportunidad de recuperar su visión.

El tratamiento
En comunicación directa con la Dra. Susan Chu, parte del equipo médico de Wu Medical Center, nos explicó que se trata de un Ensayo Clínico en el cual se utilizan células madre mesenquimales alogénicas.
El primer paso es enviar un email con la historia clínica del paciente. Los profesionales evalúan el caso y le informan a la familia si cumple con las condiciones para ingresar al Ensayo Clínico.
Luego de las aplicaciones de células madre, comienza un camino de estimulación del nervio óptico por lo que los resultados se obtienen en forma progresiva.

Para recibir información en Centro Mayo de Baja Visión:
Teléfonos: +54 11 3999 3477 /  +54 11 4976 2575 
Mail: [email protected] 
PROTECTIA | 6 marzo, 2019

Desde hace 12 años, cuando se logró la primera remisión permanente, los científicos han tratado de copiar el resultado. Por fin lo lograron, según un nuevo estudio publicado en la revista científica Nature.

Hace más de una década Timothy Ray Brown, conocido como “el paciente de Berlín”, fue la primera persona funcionalmente curada de la infección y pudo dejar de tomar las medicinas anti retrovirales. Había recibido una ronda intensiva de quimioterapia y radiación, además de dos trasplantes de células madre de médula ósea.

Como Brown, el “Paciente de Londres” tenía una forma de cáncer y fue tratado con un trasplante de células madre procedente de donantes que tenían una mutación genética denominada CCR5, que conduce a la inmunidad contra el VIH.

El “paciente de Londres”, como se conoce a este nuevo caso, no recibe drogas contra el VIH desde septiembre de 2017. Es decir que su remisión ha sido prolongada, de un año y medio.

Esto reveló dos cosas: que el trasplante en sí mismo es importante para combatir el virus y que el gen fallido es necesario para que la cura sea duradera.

Una de las razones por las que el caso del paciente de Berlín no se logró reproducir con éxito durante 12 años es que la posibilidad de esos trasplantes es poco frecuente, sólo son indicados por razones clínicas de gravedad, como la leucemia o el linfoma de Hodking. Dado que hay medicación para controlar el HIV, la infección sola no amerita someter a alguien un trasplante.

“Al obtener la remisión en un segundo paciente utilizando un enfoque similar, hemos mostrado que el paciente de Berlín no era una anomalía, y que en verdad fue el enfoque terapéutico lo que eliminó el VIH en estas dos personas”, dijo Ravindra Gupta, autor principal del nuevo trabajo. El investigador es profesor del Departamento de Infección y Sistema Inmunológico del University College de Londres. En el hallazgo participaron también la Universidad de Cambridge, el Imperial College de Londres e instituciones de España, Holanda y Singapur.

“Estos nuevos hallazgos reafirman nuestra creencia en que existe una prueba de concepto de que el VIH es curable”, dijo en un comunicado el presidente de la Sociedad Internacional de Sida, Anton Pozniak, apenas se conoció la noticia. “La esperanza es que esto eventualmente conducirá un una estrategia segura, efectiva y sencilla para lograr estos resultados utilizando tecnología genética o técnicas de anticuerpos”.