Los primeros cuidados de tu bebé: la alimentación

La leche materna es el mejor alimento que puede recibir un bebé recién nacido. Tiene muchas ventajas sobre la leche de fórmula -menos sales, menos grasas y proteínas y mayor cantidad de hidratos de carbono- e inmuniza al bebé, ya que le da los anticuerpos que tiene su madre para protegerse de las enfermedades. Otra ventaja es que una vez establecida la lactancia materna, es la forma más sencilla y económica de alimentar al bebé: sólo se necesita a la mamá cerca de él para que su alimentación esté asegurada.

Establecer la lactancia materna lleva su tiempo, especialmente en las mamás primerizas; por eso, en los primeros días, es una tarea que demanda tranquilidad, paciencia y mucha disponibilidad hacia el hijo. Muchas veces, se requiere asesoramiento de una puericultora para conocer las posiciones de lactancia más adecuadas para mamá y bebé y otros secretos de la práctica.

En cuanto a la frecuencia de las mamadas, esto lo regulará el bebé en los primeros días. Esta modalidad de dar el pecho se denomina ‘a libre demanda’. Por lo general, un recién nacido necesita alimentarse cada dos horas o dos horas y media, aproximadamente. Con el correr del tiempo, la frecuencia de las mamadas se irá distanciando y se establecerán horarios más o menos estables (una especie de rutina, aunque esto depende mucho de cada bebé).

FUENTE: MATERNA