Médico cordobés trata exitosamente necrosis ósea y artrosis con células madre

Un grupo de profesionales coordinado por el Sub Director del Centro de Injertos Médula Ósea de Córdoba, Dr. Santiago Ibáñez (Mat. 17703/ Esp. 5100), ha desarrollado una novedosa terapia con células madre para tratar necrosis óseas, artrosis y cualquier daño articular. Las mismas se obtienen de la médula ósea y luego se colocan en el sitio que requiere la regeneración articular. Posteriormente, se realiza un control mensual para observar la evolución y se pone en marcha un plan de rehabilitación para entrenar al paciente y devolverle funcionalidad a la zona dañada.
Ibáñez y su equipo incursionaron en ésta técnica en 1996, con un joven de 21 años que padecía necrosis bilateral de cadera, al que no le podían colocar una prótesis por su corta edad y por la magnitud de su lesión. Según el especialista, la intervención ‘produjo la curación de la afección; el paciente tiene actualmente 40 años y hasta el día de hoy no ha necesitado otro tratamiento’. El traumatólogo señala que ‘el método fue probado previamente en perros (ovejeros alemanes) que padecían displasia de cadera’. Las conclusiones arrojadas por dicha experiencia, motivaron su aplicación en humanos.
Para el médico, la mayor virtud del tratamiento radica en que ‘permite revertir un proceso que va degenerando o dañando una articulación para que la misma vuelva a tener vida. En contraposición a la prótesis, no se altera la anatomía y se evita una rehabilitación bastante dolorosa’. Asimismo, remarca que ‘no se crea una incapacidad, sino que se corrige la incapacidad preexistente y los cuidados a largo plazo son simplemente realizar gimnasia y mantenimiento muscular y articular’. Por otra parte, el profesional afirma que ‘no han tenido ningún caso de rechazo inmunológico debido que las células que se aplican son del propio paciente’, es decir, autólogas.
‘Más de 4.000 personas ya se han sometido al tratamiento, de las cuales un 80% ha alcanzado resultados favorables’, comenta Ibáñez. Sus trabajos de investigación fueron reconocidos y premiados por el Congreso Mundial de Traumatología en el 2005.