Milo y Jano, los gemelos que harán historia al recibir un trasplante de células madre en simultáneo

Los gemelos tienen un año y serán trasplantados en abril en el Hospital Garrahan por una rara enfermedad que tienen los dos.

“Nos enteramos a los 6 meses, en un control que le fuimos a hacer, que los bebés tenían el Síndrome de Wiskott-Aldrich. Se trata de una enfermedad genética pero también tiene que ver el sexo porque está ligado al cromosoma X, por lo que lo padecen siempre los varones”, cuenta Belén Varela, la mamá de Milo y Jano. 

El Síndrome de Wiskott Aldrich es una enfermedad genética, y el único tratamiento conocido hasta ahora es el trasplante de células madre hematopoyéticas (CPH). Si no se hace un tratamiento a tiempo, las posibilidades de sobrevivir disminuyen notablemente a partir de los 15 años porque el síndrome afecta al sistema inmunológico, provoca infecciones recurrentes, disminuye drásticamente el número de plaquetas en sangre dificultando la coagulación y favorece las hemorragias. 

El especialista en hematología e integrante de la Sociedad Argentina de Trasplante (SAT) Gustavo Milone, al hablar de la próxima intervención de los gemelos, precisó que el trasplante de células madre implica «reemplazar la fábrica de células enferma por una sana» capaz de producir CPH sin defectos. «Se trata de un procedimiento sencillo, pero el mayor desafío es que el paciente trasplantado evolucione bien y no tenga complicaciones en el año posterior, como puede ser la ‘enfermedad de injerto contra huésped’ que es la reacción de las células trasplantadas contra el organismo del paciente u otras infecciones por inmunosupresión», completó el profesional. 

Las células madre hematopoyéticas pueden obtenerse de diferentes fuentes como la médula ósea o el cordón umbilical. La sangre de cordón umbilical de un bebé contiene células madre hematopoyéticas muy jóvenes que tienen la capacidad de renovarse y diferenciarse. Su eficacia ha sido probada en tratamientos que ayudan a reemplazar las células sanguíneas dañadas por células sanas y fortalecer el sistema inmune. Y pueden ser utilizadas en aplicaciones médicas para el propio paciente, como para familiares o en trasplantes no relacionados, siempre y cuando se compruebe la factibilidad del tratamiento y la compatibilidad entre donante y receptor.

Poder almacenar las propias células madre al nacer es una gran ventaja porque asegura la compatibilidad del 100% de la muestra en caso de ser aplicada en un tratamiento del mismo paciente y, además, se descarta la posibilidad de la ‘enfermedad de injerto contra huésped’ porque no proviene de un donante.

En el caso de Milo y Jano, destaca la importancia de las células madre hematopoyéticas para revertir una condición que cambiará su calidad de vida. Y el procedimiento se vuelve parte de la historia médica nacional porque es la primera vez que se hará un trasplante de células madre en simultáneo. “Pero también porque es la primera vez que se da un caso de gemelos con Síndrome de Wiskott Aldrich”, concluye Belén Varela mientras esperan el tratamiento que cambiará la calidad de vida de sus pequeños hijos.