¿Por qué los bebés son vulnerables a la insolación?

Los bebés son más propensos a una insolación debido a sus adaptaciones fisiológicas menos desarrolladas. Por ejemplo, con respecto a adultos, tienen una superficie más grande en relación a su talla. Esto significa que pierden el agua más rápidamente. No pueden también regular su temperatura del cuerpo debido a su piel fina.

Los bebés encuentran más difícil ajustar a las temperaturas cambiantes. Como consecuencia, reblandecen menos, generan más calor durante ejercicio, y tienen una capacidad reducida de enfriar hacia abajo. Junto con éstos, es más difícil determinar las necesidades fisiológicas de un bebé (Ej. sed o hambre) debido a su incapacidad natural para expresarse sin obstrucción.

Algunos de los síntomas principales de la insolación debido al agotamiento de calor, puede ser:

  • Boca seca
  • Sed o deshidratación intensa
  • Orina oscura
  • Más irritable que usual
  • Alta temperatura del cuerpo o fiebre alta (39.5° C)
  • Piel seca, roja y caliente
  • Vómitos
  • Confusión
  • Respiración rápida

En resumen, los bebés diagnosticados con insolación tienen generalmente una alta fiebre, una piel seca/caliente o una ausencia de reblandecer. No deja de ser una situación de emergencia cuando los bebés muestran este tipo de signos y se debe recurrir a una atención médica inmediata.

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