Los primeros cuidados de tu bebé: los oídos, el pelo y las uñitas.

No deben limpiarse los oídos por dentro. Sí, en cambio el pabellón externo, detrás de las orejas y la parte externa del orificio del conducto auditivo. Pero no se debe introducir un hisopo ni ningún otro elemento dentro de este orificio.

El pelo con el que nace el bebé es muy finito y habitualmente lo cambia luego por otro más fuerte. Si se lo corta, crece con más fuerza. El pelarlo es una costumbre que no afecta a su salud, siempre y cuando realice el corte una persona experta y el bebé tenga un peso mínimo que le permita conservar el calor corporal.

Muchas veces al bebé se le forma en la cabeza una especie de caspa, llamada ‘costra láctea’. Es una secreción de las glándulas seborreicas, que puede aparecer tanto en el cuero cabelludo como detrás de las orejas o en las cejas. El aceite de almendras puede ayudar a que se despeguen más fácilmente -no hay que intentar hacerlo con las uñas, sino con un algodón embebido y siguiendo las pautas del pediatra-.

Si estuvieran muy largas, se le pueden limar o cortar con una tijera (mejor si tiene las puntas redondeadas) para evitar que el bebé se rasguñe con ellas. Antes de proceder al corte, conviene separar la piel de la yema de sus dedos, para que la uña se presente independiente de la piel ante el corte. Cualquier lastimadura que se produzca en el bebé corre el riesgo de sufrir una infección y los recién nacidos tienen pocas defensas contra ellas.