Tu segundo trimestre de embarazo

Si bien tu cuerpo continúa transformándose, las sensaciones físicas pasarán a un segundo plano, cediéndole paso a lo emotivo. Muchos de los malestares de principios del embarazo comienzan a desaparecer. Te sentirás más enérgica y vivenciarás un momento único e inolvidable: la realización de la ecografía 4D.

ALGUNAS CLAVES PARA EVITAR COMPLICACIONES FÍSICAS

Por suerte, en esta etapa dejarás atrás gran parte de las molestias que te incomodaron durante los meses anteriores, tales como los vómitos y las náuseas. Sin embargo, existen ciertas patologías y complicaciones comunes en esta instancia que exigen el correspondiente control médico.
A muchas mamás les suelen diagnosticar anemia (falta de glóbulos rojos). La misma se produce como consecuencia de una mala absorción de hierro a nivel intestinal y de un incremento del volumen de plasma, necesario para mantener la circulación placentaria, que diluye los glóbulos rojos. Si es tu caso, no te alarmes. Algunos cambios en la alimentación, sumados a un tratamiento con vitaminas, ácido fólico y hierro, le devolverán el equilibrio a tu organismo.
Ciertos trastornos circulatorios, como las várices y la hinchazón en las piernas, son frecuentes durante el segundo trimestre de embarazo. Para sobrellevarlos evitá estar mucho tiempo de pie, descansá con las piernas elevadas y realizá ejercicios que estimulen el flujo sanguíneo. También pueden aparecer hemorroides o agravarse si ya las padecías. Si te afecta esta dolencia, restringí el consumo de alimentos picantes y pedile a tu médico que te recete alguna crema anti inflamatoria para calmar el malestar.
Si experimentás sensación de ardor o picor al orinar, realizá una consulta con tu obstetra, ya que podés padecer una infección urinaria. A modo de prevención, es conveniente mantener una correcta higiene, ingerir mucho líquido y utilizar ropa interior de algodón.

ES EVIDENTE QUE VAS A SER MAMÁ

De repente, tu cuerpo se transforma en un espejo que refleja al mundo tu condición. Ya no hace falta que lo cuentes ni aclares; todos a tu alrededor advierten que tu bebé está creciendo en tu vientre, preparandosé para salir al mundo.
Lentamente, se va asomando y tomando forma tu panza. Los músculos de la cavidad abdominal se estiran para hacer espacio al útero. Al llevar más peso en la parte delantera del cuerpo, es probable que se modifique tu postura. Simultáneamente, se desdibuja tu cintura. Ha llegado el momento de aumentar la talla de la ropa, para sentirte cómoda y a gusto con tu nueva figura.
A partir del sexto mes podés iniciar el curso de preparto. Es el espacio propicio para intercambiar experiencias y estar en contacto con otras mujeres embarazadas y alistarte psicológica y físicamente para el parto.

‘MAMÁ, ESTOY AQUÍ’

Hasta este momento todo era quietud. Pero de repente, rompe el silencio y te hace saber que tiene vida propia, que es un ser independiente al que con todo tu amor albergás transitoriamente.
Por primera vez sentirás que tu hijo se mueve; al principio en forma de pequeñas burbujas y, al final del segundo trimestre, a través de patadas. En esta etapa, aparecen las contracciones que son normales, fisiológicas y aisladas, especialmente cuando hacés actividad o esfuerzo físico.
Es un período colmado de emociones y sensaciones. El final del segundo trimestre es ideal para realizar la ecografía 4D. Preparate para vivenciar un momento sin igual que te permitirá visualizar imágenes más reales de tu bebé en movimiento y conmoverte con sus muecas o sonrisa.